Unas 66 familias de campesinos brasileños, radicadas en Bolivia, se sienten rechazadas por el vecino país y piden al Gobierno de Brasil que les otorgue nuevas tierras donde establecerse, informó la estatal Agencia Brasil de noticias. Las familias permanecen ocupando la sede del Instituto Nacional de Colonización y Tierras, en la ciudad de Brasiléia, en el estado de Acre, fronterizo con Bolivia, como una forma de presionar al Gobierno federal brasileño. “Se están viniendo, debido a un problema interno de Bolivia, que causó vejámenes e inquietud para esas personas. No tienen seguridad y decidieron venir”, dijo el superintendente del Incra en Acre, Raimundo Cardoso. Río de Janeiro, Brasil, EFE