Consecuencias. La retracción glaciar podría afectar en cierto porcentaje el suministro de agua y energía eléctrica en La Paz y El Alto.
Estimaciones. La temperatura en el país se incrementó en 0,6 grados centígrados desde 1950. El 2050 aumentaría a 1,5 grados.
Reporte. El Panel Intergubernamental de Expertos del Cambio Climático advierte un incremento de1,4 a 4,8 grados en el mundo.
Enfermedad. Debido al calentamiento global existen afecciones como la malaria que se trasladan a zonas del occidente del país.
El Chacaltaya desaparecerá antes del 2010 y el Tuni Condorini podría correr la misma suerte en 18 años, en cambio el Illimani y el Huayna Potosí perderán su manto blanco en 50 años, por efecto del cambio climático y el incremento de la temperatura.
Este proceso de deshielo de los nevados, especialmente el Tuni Condorini, provocará que la ciudad de El Alto sea afectada en la provisión de agua el 2009.
El informe “Acerca del Cambio Climático: Algunos Indicadores”, elaborado por la Secretaría General de la Comunidad Andina (SGCAN), a septiembre del 2007, sostiene que en 1940 la superficie glacial del Chacaltaya era de 223 kilómetros cuadrados, en el 2001 bajó a 48 (es decir, había desaparecido en un 78 por ciento). “El 2005, estaba con nieve sólo en tres partes. Desaparecerá completamente antes del 2010”, asevera el informe.
El responsable del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, dependiente del Ministerio de Planificación del Desarrollo, Ivar Arana, explicó que este fenómeno se debe a que desde 1950 hasta 2000 la temperatura en Bolivia se incrementó en 0,5 grados centígrados.
“Parece poco, pero en término de impacto es mucho porque un incremento de temperatura, por más pequeño que pareciera, tiene repercusiones fuertes sobre el comportamiento del clima y produce disturbios”, indicó.
Las estimaciones, según Arana, dan cuenta que hasta el 2025 la temperatura se elevará en 1,5 grados en el territorio. Los efectos que ya se registran no sólo afectan a Chacaltaya, también al Tuni Condorini que está sometido a un proceso que concluirá en la pérdida de su masa glaciar.
El coordinador Nacional del Proyecto Regional Andino de Adaptación al Cambio Climático, José Gutiérrez, advierte que los gases de efecto invernadero provocarán que el Tuni Condorini, distante a 20 kilómetros de Chacaltaya, experimente una similar disminución de su manto blanco (retracción glaciar) en el período comprendido entre los años 2025 a 2045.
La consecuencia inmediata de este proceso se podría apreciar el 2009 en la provisión de agua para las laderas, este y oeste de La Paz y la totalidad de la ciudad de El Alto, debido a que este nevado provee del líquido elemento a la represa de Tuni Condorini.
“Si tenemos esta retracción se registrará una cifra aproximada por la que perderíamos un 35 por ciento de aporte a la represa de Tuni Condorini, que es parte del sistema de agua potable de El Alto, lo cual haría que la oferta de este recurso se vea reducida”.
El Programa Nacional de Cambio Climático, según explicó Gutiérrez, busca las opciones para dar solución a este problema, las mismas que van desde la construcción de una nueva represa hasta mejorar la captación de agua del río Huayna Potosí.
En lo concerniente a la demanda del servicio, se pretende renovar y mejorar las redes de distribución para evitar pérdidas del líquido elemento porque algunas ya habrían cumplido con su período de uso. “De cada dos litros de agua, uno se pierde por este tipo de problemas en la ciudad de El Alto”.
Gutiérrez indicó que además se implementarían válvulas para reducir la presión del agua en los sectores afectados de La Paz y El Alto durante horarios nocturnos para conseguir una mejor administración del agua.
Las medidas de adaptación al cambio climático, en la ciudad de El Alto y laderas de La Paz, estarían listas en dos o tres años. “El último año sería de monitoreo. No es una crisis de agua, no es que ya no existirá, sino que se abrirá el grifo y saldrá menos caudal y se realizará un racionamiento en horas de servicio”, aseguró el ingeniero Gutiérrez.
El coordinador para América Latina del grupo de trabajo de Nieves y Hielo del Grupo Andino, Edson Ramírez, manifestó que las estimaciones en base a los efectos causados por el cambio climático en Chacaltaya, dan cuenta que el Huayna Potosí y el Illimani podrían sufrir similares efectos en 50 años más.
“La velocidad de derretimiento glaciar se ha triplicado. El Illimani tiene un espesor de masa glaciar del orden de 100 a 130 metros y la tasa de derretimiento está alrededor de 1.400 centímetros por año, estaríamos hablando, aproximadamente, de metro y medio de pérdida”, dijo.
La Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema) en la cartilla educativa ambiental Nº 8, que aborda el cambio climático, sostiene que “los nevados están derritiéndose, y si no se toman medidas urgentes para desacelerar el calentamiento global, en unos 50 años el Illimani podría desaparecer. El Chacaltaya prácticamente ha desaparecido, amenazando la disponibilidad de agua para el futuro cercano”.
La retracción glaciar del Huayna Potosí produciría efectos en la generación de energía eléctrica. En Zongo existen 10 plantas hidroeléctricas que utilizan agua provenientes del nevado. Ramírez indicó que se puede edificar una presa que compense la pérdida de agua.
El aporte en una estructura de este tipo no sólo proviene del agua de los nevados sino también de las precipitaciones pluviales. “El implementar una represa en el sector Huayna Potosí oeste permitiría compensar la capacidad de almacenamiento que se observa. Para el caso de energía eléctrica, de la misma forma, se tiene que buscar formas alternativas”, explicó.
Ramírez enfatizó que en un futuro se tendrá que trabajar bastante en las reglamentaciones en gestión de agua, de forma paralela a la búsqueda de alternativas que puedan solucionar el problema de abastecimiento, “sabemos que es un recurso que en algún momento se acabará”.
El Programa Nacional de Cambio Climático estructura medidas de adaptación del país a este fenómeno en sectores de salud, seguridad alimentaria, ecosistemas, asentamientos huma- nos, gestión de riesgo y recursos hídricos, para reducir la vulnerabilidad de forma planificada.
El cambio climático es producto de la modificación acelerada de procesos y fenómenos como las lluvias, temperatura, humedad y vientos, provocados directa e indirectamente por actividades humanas que alteran la composición global de la atmósfera, acumulando excesivas concentraciones de gases de efecto invernadero.