Entre los años 60 y 70, la economía boliviana creció a un promedio del 6 por ciento anual en un contexto internacional relativamente favorable y rodeado de países que crecían también al mismo ritmo. En los años 80, llegó el problema de la deuda externa y del acelerado deterioro de los términos de intercambio, generando lo que se llamó la ´década pérdida de América Latina´. En los 90, vinieron los años en que las teorías neoliberales se impusieron con fuerza en todo el continente no logrando superar las tasas de crecimiento de los años 60 y 70, pues, salvo en Chile, el crecimiento en todos los países fue modesto; en el caso de Bolivia, estuvo entre el 3 y el 4 por ciento.
Hoy, casi todos los países de América Latina crecen a un ritmo vertiginoso; los países vecinos crecen al 8 por ciento anual. Bolivia, sin embargo, mantiene la tasa de crecimiento neoliberal de alrededor del 4 por ciento.
Los neoliberales solían decir que el crecimiento en los años de vigencia del capitalismo de Estado fue empujado por un contexto internacional favorable y no por las virtudes del modelo y atribuían el bajo ritmo de crecimiento durante la vigencia del neoliberalismo a un contexto internacional desfavorable. Pero, lo más inquietante fue que el producto adicional logrado cada año fue inferior al desembolso correspondiente de la deuda externa sumergiendo a América Latina en una nueva espiral de deuda externa.
¿Qué se puede decir ahora que el contexto internacional es favorable, se dio fin con el neoliberalismo y la economía boliviana sigue creciendo muy poco?
La principal diferencia de la estructura económica en el Siglo XXI con relación a la de los años 60 y 70 es que el Estado no tiene instrumentos operativos con los cuales impulsar el desarrollo. Antiguamente, tenía las Corporaciones de Desarrollo, el Instituto Boliviano de Tecnología Agropecuaria, las Estaciones Experimentales Agrícolas, los bancos de desarrollo, la Corporación
Boliviana de Fomento, etc. Sin instituciones que les permitan hacer realidad los planes, el aporte del Gobierno, de las prefecturas y municipios al desarrollo es muy limitado. No se trata de sugerir el regreso al pasado, pues, así como tuvo sus luces también tuvo sombras; pero, si cabe recuperar lo mejor que tuvo ese periodo así como del periodo neoliberal. Lo peor que podríamos hacer es no aprender las lecciones del pasado, afincarnos en algún fundamentalismo o hundirnos en la inercia.
En dos áreas específicas, urge el diseño de políticas y la constitución de instrumentos que impulsen el desarrollo: en el agropecuario y en el manufacturero. En este último campo, varios países de América Latina, entre los cuales se cuenta Chile, Colombia, México y Costa Rica han elaborado nuevas políticas industriales, diferentes a las de los años sesenta, que valdría la pena tomarlas en cuenta. Pero, lo que más necesita este sector, a la hora actual, es de institucionalidad, a través de la reposición de un ministerio de industria, encargado del diseño de las políticas industriales así como de ayudar a subsectores manufactureros que actualmente se encuentran en mala situación.
*Rolando Morales A. es doctor en economía.
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El Premio Nobel de la Paz 2007 fue concedido al ex vicepresidente de los Estados Unidos de América, Al Gore. Se trata de la más alta distinción que la humanidad reconoce a personalidades que contribuyen al sostenimiento de la paz mundial y que
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Confieso que Sherlock Holmes nunca me gustó. Cuando lo leí era un mojigato y me perturbaba el que eventualmente se inyectara una "solución al siete por ciento" de cocaína.