El Comité Nacional del Bicentenario, creado para celebrar el grito de libertad de 1809, encontró la fórmula para que los niños conozcan de este acontecimiento histórico prescindiendo de los cánones formales de la escuela o el colegio: el títere.
Durante dos semanas, 3.000 niños de Sucre rieron a más no poder y, de paso, aprendieron una lección de historia de la mano de Títeres Paralamano, un dúo que escenificó los hechos del 25 de Mayo con su obra “Tito y la Campana del Tiempo”.
Con la fantástica campana voladora del tiempo, los niños —y profesores, y cuanto ocasional público le eche un vistazo a la obra— tienen la posibilidad de viajar al pasado o al futuro.
No es fácil entremezclar datos históricos en una narración esencialmente divertida, cuyo público promedio tiene nueve años, pero Juan Rodríguez y Francisco Barrios, de Títeres Paralamano, lo logran exitosamente.
La obra de enseñanza histórica se trata, por lo demás, de un acierto del Comité del Bicentenario, que viene trabajando en la capital para llegar al 2009 con festejos de la talla del acontecimiento. Redacción Sucre