La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, analizó ayer los problemas que enfrenta la mujer en el mundo al reunirse con un grupo de dirigentes políticas italianas, y mencionó lo que ella tiene que superar para demostrar que encabezar a su país no es ser “un hombre con falda”.
Al referirse a la escasa participación de las mujeres en la vida pública, dijo que tanto en Italia como en Chile la presencia femenina en el parlamento es muy baja, de alrededor del 10%.
En el encuentro con Bachelet participaron Susana Agnelli, ex ministra italiana de Relaciones Exteriores, las ministras de Igualdad de Oportunidades, Barbara Pollastrini, y del Deporte, Giovanna Melandri, la diputada opositora Stefania Prestigiacomo y la actriz María Grazia Cucinotta, entre otras.
Bachelet reconoció que ella por ser una mujer tiene que pagar un cierto precio, incluso con los periodistas, que le hacen preguntas y observaciones que no le harían a un hombre: “Me critican por la ropa, por el peso”.
De todos modos, precisó, hay un cambio cultural lento, pero que será positivo para las mujeres: a “cualquier mujer que hubiera sido presidenta de la República, le hubiera tocado esta situación”.
Al contestar a una pregunta, dijo creer que Cristina Fernández de Kirchner será probablemente la nueva presidenta de Argentina, mientras que en Brasil es posible que se presente una candidata a encabezar el gobierno del país, como ya la hay en Paraguay. Roma, AP