Éste es un artículo escrito a por lo menos 40 manos y fue posible gracias a un encuentro, en el ciberespacio, de los amigos (as) que visitan mi blog en la internet. A todos ellos mi profundo agradecimiento por los análisis y propuestas. Obviamente, las interpretaciones y errores son de mi entera responsabilidad. La mayoría quiso mantener el anonimato. Respetaré su voluntad y citaré sus pensamientos usando seudónimos.
El Bonosol Reloaded o Renta Dignidad (RD) es un derecho social adquirido y muy bien merecido por la gente de la tercera de edad en Bolivia. Hay muchos que opinaron que estos recursos podrían ser mejor utilizados en inversiones productivas y sociales y que los bonos refuerzan la mentalidad rentista del país. Sin duda, pero es imposible y cruel quitarles estos morlacos a los awichus. El problema central de esta transferencia, tanto en el pasado neoliberal como en el presente revolucionario, es el mismo. ¿Cómo financiamos esta renta para nuestros ancianos(as) de manera sostenible y sin afectar a otros grupos sociales? Conceptualmente su debilidad está en que es un monto fijo de plata que debe ser financiado por activos o flujos de rendimiento variable. Los 1.800 bolivianos del Bonosol dependían de los rendimientos cambiantes de las empresas capitalizadas. Los 2.400 bolivianos de la RD están en función de las variaciones de los precios internacionales del petróleo y del desarrollo de mercados del gas natural, vía Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). Otra cosa en común es que ambos son presentados como un beneficio vinculado a la riqueza gasífera. Una primera sugerencia que salió del debate cibernético es que el Estado boliviano asuma esta renta mínima como parte de un nuevo sistema de pensiones de largo plazo; así sus fuentes de financiamiento se pueden diversificar. Éste sería un piso mínimo de solidaridad en el marco de una estrategia de desarrollo integral como sugiere Ahí te veo Madrid. Una segunda idea es que esta renta debe ser financiada menos con flujos de ingresos y más con rendimiento de alguna inversión y que el bono tenga varios pilares de sustento. Con esto en mente, aquí algunas propuestas.
Creación de un Fondo Productivo y Solidario. Recursos: 15 por ciento anual del IDH del TGN, prefecturas, municipios, universidades, Policía, FFAA y pueblos originarios. En la actualidad, los gobiernos locales tienen en torno de 600 millones de dólares en una cuenta en el Banco Central de Bolivia (BCB). Ésta puede ser una base. Con estas contribuciones se podría llegar a un fondo de 2.000 millones de dólares en un par de años. Estos recursos deberían ser administrados financieramente por el BCB, quien tendría que aplicar, fuera de Bolivia, en papeles que rindan cuatro por ciento al año con cero riesgo. Esta inversión rendiría 80 millones de dólares. Mitad de estos recursos debería ir para pagar el Bono Dignidad y la otra mitad debería ir a inversiones productivas en las regiones, de acuerdo a un plan de desarrollo nacional-local. Roca hizo sólidas proyecciones que muestra que el fondo puede ser viable.
Fondo de Estabilización de Precios. Recursos: 3.000 millones de dólares de las reservas internacionales (RI) del BCB. Este fondo también debería ser administrado por el Banco Central. Con un rendimiento de cuatro por ciento tendríamos otros 120 millones de dólares. La mitad para pagar la RD y la otra mitad se capitalizaría en el Fondo para estabilizar precios de materias primas, es decir cuando vengan los tiempos de las vacas flacas.
Estos fondos también se pueden combinar, el Ratón Peres, por ejemplo, sugiere una estrategia mixta, utilizando las RI y el IDH. “El BCB colocaría parte de las reservas internacionales en un portafolio diversificado de inversiones en el exterior, minimizando riesgo. Los rendimientos de las inversiones bursátiles, no solamente pueden generar los recursos para el pago de la RD, sino que también pueden equilibrar las pérdidas del IDH a consecuencia de la posible volatilidad de los precios internacionales de los hidrocarburos. Recíprocamente, los superávit que se generen por variación de precios internacionales cubrirán los posibles bajos rendimientos, si se opta por colocar las RI en inversiones bursátiles, cada vez con más riesgo pero con mayor rendimiento.
La idea consiste en lograr un equilibrio a largo plazo de las variaciones, aunque a corto plazo se puedan generar imperfecciones. La variable que se puede “controlar” está relacionada con el rendimiento de los diferentes instrumentos financieros que se vayan a utilizar con las RI; la variable que no se puede controlar es el precio de los hidrocarburos en el mercado externo, consecuentemente la cuantía del IDH.
La idea del Ratón Peres es muy buena, pero hay otros que piensan que como ésta es una renta mínima que hace parte de las políticas de pensiones, otras fuentes de financiamiento son el Fondo de Capitalización Individual (FCI) y el Fondo de Capitalización Colectiva (FCC). Carlitos FM propone una mejor gestión de estos fondos.
Fondo Vivan los Abuelos: El FCI tiene algo más de 2.000 millones de verdes, los que son administrados por las AFP. Sin que se cambie de administrador de estos fondos, ni el carácter individual de este ahorro, el nuevo sistema integrado de pensiones debe recuperar solidaridad. A través de algún mecanismo financiero, el FCI también debería ayudar a pagar la RD, sugiere Malini.
Ciertamente hice un resumen pobre del valioso debate cibernético. Para los que quieran más detalles, por favor visiten el blog. Lo que sí quedó claro es que circunscribir el debate del financiamiento de la RD al uso del IDH no es mejor camino para cumplir con los abuelos (as) en el largo plazo.
*Gonzalo Chávez es economista.
El método Túpac Katari
Quizá sea oportuno aclarar que no fue la república de Bolivia la que descuartizó a Túpac Katari en 1781. Por lo tanto, sus vengadores no tendrían que ensañarse con Bolivia, ni proponerse por ello descuartizarla.
El Ekeko armado
Si no fuera por lo inquietante del asunto, resultaría tedioso comentar la repetida injerencia del presidente venezolano Hugo Chávez en la política nacional de Bolivia y también de otros países latinoamericanos.
¿La luz al final del túnel?
Los que están familiarizados con las tormentas huracanadas indican que generalmente se experimenta una tensa calma, justo en el centro del ojo de un huracán.
Oro y lata en esas bodas de plata
Todos hemos celebrado con alegría y esperanza esas bodas de plata de vida en democracia, un récord nacional.
José María y la solitaria
La noche que lo conocí, uno de los últimos días de 1958, en un puente de París, como me oyó decir que aún no había cambiado dinero me prestó un billete de mil francos (de los antiguos).