Las funerarias buscan clientes en hospitales Las empresas envían personal para explicar sus ofertas a los familiares de enfermos graves. La morgue es otro lugar donde se encuentran los promotores. A veces, esta facilidad termina por abrumar a los deudos.
El mercado más importante de las funerarias, en La Paz, son los centros médicos y la morgue. Allí se encuentran los funcionarios de diferentes empresas, según explican los administradores de algunas de ellas, consultados por este medio que, además, observó directamente cómo operan.
El miércoles, durante tres horas, La Razón estuvo por alrededores de la morgue del hospital de Clínicas de La Paz.
En ese ínterin se observó al menos cuatro vehículos, de distintas empresas de pompas fúnebres, que se apostaron cerca de la puerta del recinto. Los funcionarios reciben el cadáver para que un forense emita el certificado de defunción —luego de practicar la autopsia— y pueda ser recogido por los familiares.
Ese día, alrededor de las 11.00 llegó una ambulancia para depositar el cuerpo de una mujer que, de acuerdo con sus familiares, falleció en la calle la noche anterior. Tres efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) bajaron el cadáver e inmediatamente uno de ellos gritó: “¿Dónde están los buitres?” Al poco tiempo la familia fue rodeada por personal de las funerarias, quienes dieron a conocer sus ofertas fúnebres.
El personal de los centros de salud sabe de la existencia de estas personas. Una enfermera dijo que deambulan por los diferentes pabellones para indagar sobre pacientes en coma o con enfermedades terminales.
Consultados algunos administradores o propietarios de las empresas funerarias, ellos admitieron esta práctica. Explicaron que el personal que llega a los hospitales fue previamente capacitado para hablar a los familiares sobre sus ofertas, sin lastimarlos y considerando el dolor del momento.
Las empresas aclararon que tienen otro tipo de previsiones para los clientes que acuden a sus inmobiliarias y solicitan sus servicios con tiempo, pues el monto total se cancela en cuotas y hasta pueden escoger el área donde estará el nicho. La desventaja con las muertes imprevistas es que los familiares deben acceder casi a cualquier oferta y pagar, algunas veces, el doble respecto a la previsión.
El servicio de las funerarias es ahora, como se ve, “a la puerta”. Lo que suele ser una ventaja en casos de emergencia, aunque también provoca críticas de algunos dolientes.
Miguel Elías, propietario de la Funeraria Elías, indicó que él y su personal se concentran en las puertas del hospital del Tórax para vender sus servicios.
“Cuando detectamos familias dolientes, nos acercamos y les ofrecemos nuestros servicios; les informamos de nuestras tarifas y, si están de acuerdo con los precios, les damos una atención esmerada”, aseveró el empresario.
Elías dijo que otras empresas tienen contactos dentro de los centros médicos, desde donde se encargan de dar información —cuando una persona fallece o está a punto de hacerlo— para que los promotores vayan hasta el lugar y oferten sus paquetes.
Óscar Chura, administrador de la funeraria Monte Sacro, indicó que no utilizan ningún tipo de estrategia de ventas, sino que la gente los busca porque su trabajo ya tiene mucha fama. “La gente viene y nos contrata, vamos a la morgue cuando el cliente lo requiere y ahí ofrecemos nuestros servicios” .
Chura añadió que hay personas que, sin ser funcionarios de la empresa, frecuentan la morgue y alertan cuando llega algún cadáver para que puedan ganar un cliente más. Él, a cambio, regala algo de dinero para que no rompan el contacto. “Es una retribución que hacemos porque es gente pobre”.
Adolfo Valdivia, propietario de la funeraria Valdivia, dijo que tienen un pequeño presupuesto para publicidad en algunos medios de comunicación y folletería, además de que cuentan con 10 promotores de ventas.
“Los promotores visitan a los clientes en sus casas y oficinas, no trabajamos con contactos en hospitales porque ahí las empresas están agarrándose de los pelos porque regalan los precios y eso nos afecta mucho”. Valdivia dijo conocer que otra empresa de servicios fúnebres tiene alrededor de 80 promotores en la ciudad.
La inmobiliaria Kantutani es también requerida por dolientes, pero este medio no logró hablar con la encargada de mercadeo.
Puntos de vista
“Insistió hasta lograr la venta”
GLORIA ALARCÓN. Pagó el doble por sepelio de emergencia.
“Mi mamá pasaba sus últimas horas en una clínica privada de la zona Sur, yo me encontraba afectada por la situación, además estaba embarazada. Una tarde llegó una mujer de una empresa que me ofreció un nicho a un precio aceptable si lo usaba después de dos semanas y casi al doble si usaba la oferta en menos tiempo. No me decidía, pero la mujer insistió hasta lograr la venta. Se entraba a la pieza de mi madre a buscarme y a hablar del tema; era incómodo. Por la urgencia firmé por la llamada tarifa de emergencia y pagué el doble”.
“Parecía que todo ya fue planeado”
MARIO RODRÍGUEZ. La funeraria recogió el cuerpo de su padre.
“Mi padre llevaba 10 días desaparecido y lo hallaron muerto en una carretera. Cuando fuimos a recogerlo, un carro fúnebre se adelantó y lo transportó como ambulancia hasta la morgue; pero nosotros no habíamos contratado el servicio. Lo dejaron en el lugar y un policía nos ordenó contratar a la empresa para el sepelio, por el servicio prestado. Parecía que todo ya fue planeado para conseguir clientela. No nos quedó otra alternativa que contratarlos y pagarles sin quejas la tarifa que nos fijaron, pese a que había otras funerarias que nos pedían menos dinero”.