Al menos 32 rebeldes kurdos y 12 soldados turcos murieron ayer en choques cerca de la frontera turco-iraquí, en una de las jornadas más sangrientas desde que el separatista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) empezó su lucha hace 23 años.
El ataque fue lanzado por el PKK, según el Estado mayor turco, en Hakari, región turca cercana a la frontera con Irak, contra una patrulla militar.
Un portavoz del grupo rebelde en Erbil (norte de Irak) aseguró a la AFP, por el contrario, que las tropas turcas habían tratado de infiltrarse en territorio bajo su control. Los rebeldes aseguraron haber capturado a un grupo indeterminado de soldados turcos en la refriega, algo que fue negado por el ministro turco de Defensa, Vecdi Gonul.
El ataque tuvo lugar tan sólo cuatro días después de que el Parlamento turco autorizara al ejército a adentrarse en territorio iraquí si fuera necesario.
El presidente de EEUU, George W. Bush, condenó “firmemente” el ataque. “Estos ataques son inaceptables y deben parar ahora”, dijo un portavoz. Erbil (Irak), AFP