En días recientes, en ceremonia muy concurrida, se ha honrado al mayor de los valores de la intelectualidad boliviana: Jorge Siles Salinas. Anteriormente fue ya distinguido con el Premio Nacional de Cultura, pero esta vez el homenaje tuvo ribetes de trascendencia histórica.
Siles Salinas, el pensador, el humanista, el maestro excepcional en la cátedra universitaria, el escritor, el ensayista, el articulista sin par y el católico fervoroso, ha sido galardonado con el “Premio de la Cultura” por el Club de La Paz, la máxima institución social de esta capital.
La presea puede asemejarse a una más de las que se otorgan en el país, pero no es así. Corresponde destacar que la conferida a Siles Salinas es la mayor de todas. Le ha sido otorgada por decisión unánime de las academias más encumbradas de Bolivia: de la Lengua, de la Historia y de las Ciencias.
El Club de La Paz, presidido por Marcelo Pérez Monasterios, optó por que la elección del homenajeado no fuera suya, sino de dichas tres academias que representan al pensamiento y al saber más alto que tiene el país. En otras palabras, de las instituciones más dotadas de autoridad y prestigio que destellan en el firmamento nacional.
Siles Salinas es poseedor de un temperamento amable y señorial, pero sin pretensiones de superioridad, pese a ser poseedor de un talento singular, que le ha permitido y le sigue permitiendo enriquecerse con una vasta cultura. Sus dominios abarcan la filosofía, la literatura, el lenguaje, la historia y la religión, aparte de ser un amante de las artes.
Hay que reconocerle también que ni un solo día de su prolongada existencia —en estos días cumplirá 80 años— se despreocupó o ha sido ajeno a las inquietudes políticas, como un demócrata cabal. Estas circunstancias hicieron que llegara a militar en un partido e incluso que fuera exiliado por mucho tiempo, al extremo de que sus hijos nacieran accidentalmente en otras tierras. Por último, no habrá que olvidar que se tituló como abogado en España y que esto lo caracterizó como un iberoamericano a toda prueba. Fue, asimismo, embajador ante el Vaticano.
Siles Salinas, hijo de un Presidente y hermano de otros dos, es autor de una decena de libros, sobre historia y temas de la cultura universal. Sus ensayos y artículos periodísticos los reunió en cuatro volúmenes, bajo el título de “Política y Espíritu”. La sola lectura de esta su última producción puede ser suficiente para crecer con el conocimiento humanístico de todos los tiempos.
En un escrito sobre su “Fe en Bolivia” expresó: “Somos un pueblo variado en medio de la fuerte raíz unitaria de todas sus manifestaciones espirituales, pero, por encima de todo, somos un pueblo original, con una sustancia cultural propia, un pueblo que, acaso por el hecho mismo de que la adversidad ha venido a herirlo tan hondo y frecuentemente, ha sabido forjar un temple de ánimo vigoroso, resistente, pleno de vitalidad”.
*Alberto Zuazo Nathes es periodista.
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