La candidata presidencial argentina Cristina Fernández rompió ayer el silencio que ha mantenido en la prensa desde el comienzo de la campaña, pero defraudó a quienes esperaban conocer más de su proyecto de gobierno.
Cuatro días antes de las elecciones, en las que según todos los sondeos obtendrá el triunfo, la esposa del presidente Néstor Kirchner habló por primera vez con un medio argentino desde que en julio fue proclamada por el propio Mandatario candidata del Frente para la Victoria.
Fernández, de 54 años, subrayó la necesidad de promover más inversiones, defendió al Gobierno de las acusaciones de maquillaje de cifras económicas, ratificó su intención de llevarse bien tanto con EEUU como con Venezuela y transmitió su anhelo de liderar una etapa "cualitativa" del país.
Nada que no haya dicho en los mítines en los que, como dicen sus portavoces para justificar la negativa de Fernández a hablar con los medios de su país, Cristina se comunica directamente con el pueblo, con un gesto y un discurso que recuerdan a Evita.
La periodista Mónica González, de radio La Red, fue la elegida para romper el hielo de la candidata y primera dama con la prensa de su país, que ha aireado reiteradamente su malestar por el hecho de que Fernández no haya tenido la misma aversión a los periodistas de los numerosos países que ha visitado durante la campaña, como demuestra un buen número de entrevistas.
Fernández acumulaba más de un centenar de peticiones de entrevistas de medios argentinos.
Otra rareza de esta campaña es que ninguno de los candidatos surgió de elecciones internas de partidos, probablemente porque los partidos en su forma tradicional brillan por su ausencia.
Las listas electorales están formadas por una variopinta mezcla de radicales, peronistas e independientes. Buenos Aires, EFE