Delicadeza y creatividad usan la forma oval y la revisten de color, oro, plata y piedras preciosas.
Texto: Redacción Mía Fotografía: Miguel Carrasco
La fragilidad que caracteriza a la cáscara de huevo puede ser una ventaja, más en manos de la artista Zaida Umey de Kaihara, quien con ella elabora un sinnúmero de trabajos manuales.
Esta habilidad la fue perfeccionando al paso de los años, pues son 15 los que van afinando la técnica, el buen pulso y la delicadeza en sus dedos, además de la paciencia, virtudes necesarias para no romper, en el primer intento, las cáscaras.
“Puede utilizarse cualquier cáscara de huevo de ave, ya sea de gallina, avestruz, ganso o codorniz, entre otros”, indica según el diseño en mente.
Sin embargo, ese no es el único material que necesita. Es importante contar con tijeras, pinzas, taladros, pegamento y pinturas especiales, a fin de plasmar la forma y la figura en cada uno de los cascarones.
Unos diseños simplemente adornan con su fina belleza, otros, igual de bien trabajados, son utilitarios; pero todos llevan piedras preciosas y valiosos ornamentos.
Carteras de fiesta, relojes, lámparas, joyeros y un carrusel decorativo inspiran sus formas en las delicadas cáscaras de huevo, que con la técnica adquieren belleza.
“Este arte es procedente de Rusia, pero se practica frecuentemente en Japón”, indica Vivian Kikue Kaihara, hija de Zaida, quien admira el resultado final.
DETALLES
Manejo/ La mayoría de estos trabajos deben ser manejados cuidadosamente, son frágiles.
Mantenimiento/ Lo más recomendable, dice Vivian Kikue Kaihara, es que estos objetos sean acomodados en una vitrina para que no se empolven.
Limpieza/ Se debe pasar un plumero mientras se sostiene el objeto. Tener mucho cuidado.
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