Mientras California lucha contra las llamas, vastas áreas de EEUU soportan una sequía casi sin precedentes con millones de personas que temen que de sus grifos deje de salir agua.
En el sureste, a los agricultores les preocupa perder sus cosechas de granos, mientras ambientalistas advierten de un desastre inminente y las reservas de agua en tres estados disminuyen.
“Casi la mitad del sudeste (de EEUU) está en una sequía extrema y el suministro de agua ha alcanzado niveles críticos en ciertas ciudades”, dijo el jefe de operaciones de previsiones meteorológicas en el Centro de Predicción Climática, Michael Halpert, al evaluar la situación.
En California, además de los incendios que desplazaron a cientos de miles de personas, el estado ha sufrido un año récord de escasez de lluvias y altas temperaturas, dejando el campo más vulnerable a las llamas.
Los Ángeles tuvo un récord de sólo 8,15 centímetros de precipitaciones en el año, convirtiéndose en el más seco desde 1877. La ciudad extrae la mitad de su agua de las montañas de Sierra Nevada, que este año aportó un 20% de lo usual. Atlanta (EEUU), AFP