A más calor, la tendencia será migrar a las tierras altas NUEVOS VECINOS • Está previsto que —producto del cambio climático— algunas especies “migrarán“ hacia zonas más frías.
VULNERABLES • Según un estudio de la CAN, “los ecosistemas andinos serán menos resistentes“ al cambio climático.
“El cambio climático predice el avance de los bosques hacia zonas más frías. En Bolivia, eso representa una tendencia de migración de la vegetación hacia arriba, colonizando regiones de mayor altura y frías“, advierte una investigación reciente sobre cambio climático de la Comunidad Andina de Naciones .
Este cálculo parece guardar lógica si se considera que al incrementarse el calor en el planeta, algunas especies —no sólo vegetales sino también animales— tenderán a “escalar“ hacia tierras altas en busca de mejores condiciones de habitabilidad. ¿Cuáles serán los posibles efectos?
“... que los ecosistemas andinos serán menos resistentes a incrementos de temperatura que los ecosistemas de los llanos, ya que tendrán que enfrentar una competencia con especies adaptadas a mayores temperaturas que iniciarán su escape de sus zonas originales hacia zonas más frías. Adicionalmente, su cualidad única de presentar bajas temperaturas en zonas tropicales podría ser fuertemente modificada afectando fuertemente a las especies que allí habitan“, dice la mencionada investigación.
“Esto se sabrá con mayor precisión a través de futuras investigaciones“, afirma, al respecto, el coordinador del Programa Nacional de Cambios Climáticos, Óscar Paz, quien, sin embargo, coincide en que “hay ciertas especies que están migrando hacia tierras altas“.
El mejor ejemplo de ello es la llamada malaria de altura, una enfermedad antes “reservada“ sólo para las regiones bajas.
“Si el glaciar sufre un proceso continuo de deshiele, las especies acostumbradas al frío migrarán cada vez más hacia arriba, y algunas de las que habitan en lugares cálidos tenderán también a subir al incrementarse demasiado la temperatura“, dice Paz.
A contramano, este fenómeno también permite encontrar algunos efectos benéficos del cambio climático. Entre ellos, mejores niveles de temperatura en lugares fríos o el uso cada vez menor de la calefacción y el consiguiente ahorro de energía.
Como fuere, dice Paz, “no se puede afirmar que zonas como el altiplano serán más o menos habitables, eso es temerario“.
Déficit de agua en tierras altas
Los efectos del cambio climático en las zonas elevadas del país se sentirán especialmente en el déficit de agua.
“Los nevados paceños están retrocediendo: el Chacaltaya , como glaciar, prácticamente ha desaparecido. Los siguientes podrían ser el Tuni Condoriri y el Illimani en 15 y 50 años más, respectivamente, si es que no se toman medidas urgentes para desacelerar el calentamiento global“, afirma Edwin Alvarado, coordinador general de la campaña por la Calidad de Vida, de Lidema.
Por este mismo efecto, las zonas productoras de quinua del sur de Potosí se están ampliando y extendiendo debido a que el frío es ´cada vez menos duro´. Esto, empero, trae una consecuencia negativa: al utilizarse la tecnología agrícola inadecuada, sobre la base de tractores, en una zona tradicionalmente frágil, el proceso de erosión del suelo se acelerará. El mejor ejemplo de este fenómeno es que ha dejado ya a su paso, sólo en esta región, más de cinco mil kilómetros cuadrados de duna (desiertos) en los últimos años.
Inundaciones en tierras bajas
En los valles y los llanos del país dos fenómenos, contradictorios, tienden a acrecentarse debido al calentamiento global: lluvias y desertización, humedad y sequedad, a veces al mismo tiempo.
En Chuquisaca —ejemplifica Edwin Alvarado, coordinador general de la campaña por la Calidad de Vida, de Lidema— se ha verificado el recrudecimiento del calor y mayor sequedad en sus valles, agudizando el proceso de desertización. Uno de los efectos de esto es la migración de especies de flora y fauna de los valles hacia tierras más altas.
Paradójicamente, las inundaciones y desbordes de ríos son más intensos y frecuentes en esta zona —valles y llanos—, lo que ha contribuido, por ejemplo, a la inundación de parte del oriente del país a inicios de año.
Por otro lado, el incremento de la temperatura durante los meses secos causa mayor evaporación y “transpiración“ de los suelos, generando mayor salinidad y aridez, lo que se plasma en frecuentes y cada vez más severos procesos de erosión eólica.
Indicadores andinos sobre el clima
Desde siempre, los abuelos han guiado su interpretación del clima y el medio ambiente en algunas señales enviadas por la propia naturaleza
¿Sequía o granizo?, pregúntenle al leke leke
Si esta ave pone sus huevos cerca de una loma, significa que será un año con bastante lluvia. Si lo hace, en cambio, en la hoyada o en una zona baja, lo que se vendrá será una gran sequía. Pero si además de aovar en la hoyada lo hace sobre el estiércol de la oveja, significa que habrá sequía y granizo. Cuando se avecina un buen año, los huevos del leke leke tienen más puntos o lunares. Cuando pone huevos sobre piedras, quiere decir que no habrá producción. Sí la habrá si los huevos los pone en su nido. Si aova en zonas húmedas, habrá poca lluvia. Si lo hace en la pampa seca el efecto es el inverso. Si su nido tiene muchas piedras es sinónimo de granizo.
Fuente: PNCC, Vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.
El kamaque, un mensajero de la siembra
El kamaque es el zorro andino. Cuando este animalito aúlla y logra culminar su aullido, es señal de que no habrá buena producción. Pero si por alguna razón se atora y no logra concluir su aullido, querrá decir que la producción estará viento en popa.
Si este aullido se escucha en septiembre y en octubre, significa que es época de siembra.
Cuando aúlla en la pampa quiere decir que la producción será en esta región. Generalmente, su aullido indica que es época de oca —en este caso los zorros bajan a las pampas, preferentemente en octubre—, pero también puede ser un indicador de la producción de la tunta. En este caso, habrá que observar si las defecaciones de este animalito son de color blanco.
Fuente: PNCC, Vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.
La helada en la punta de la totora
Cuando las puntas de la totora están quemadas es una señal de sequía y helada, especialmente si esto sucede en el primer brote de esta planta. Si en el segundo brote el aspecto de la punta ha mejorado, hay más posibilidades de que las siembras —especialmente las intermedias— tengan mejor producción. Si en el tercer y último brote el aspecto de la punta mejora sustancialmente con respecto a los anteriores, quiere decir que uno puede confiar en la tercera siembra.
También es un buen indicador para saber si las aguas del lago Titicaca crecerán. Para ello, hay que estar atento al pajarito qiri qiri, que antes de que ello suceda anidará en sus hojas.
Fuente: Unapa, Cosude y otros. Observemos nuestros indicadores para obtener mejores cosechas.
Lluvia en la flor del sancayo
Las puntas de la flor de esta planta también son buenos indicadores de sequía y helada. En realidad, cuando florece es un buen tiempo para la siembra, pero si las puntas de la flor son quemadas por la helada, es posible que ello también suceda con la primera siembra. Si florece antes, la primera siembra será buena. Sucederá lo propio con la segunda o tercera siembra si la planta florece respectivamente en un segunda o tercera temporada.
En cada uno de estos tiempos el agricultor deberá estar siempre atento a las puntas de la flor al igual que a la cantidad de flores que se producen.
Fuente: PNCC, Vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.