ÓSCAR PAZ es el coordinador del Programa Nacional de Cambios Climáticos, entidad en la que el país ha confiado parte de su futuro.
Si por algún milagro —el término es cabal— desde hoy la humanidad dejara de emitir gases que incrementan el efecto invernadero (dióxido de carbono, metano u óxido nitroso, entre otros), el calentamiento del planeta sería igualmente inevitable.
En otras palabras, no podrían evitarse algunos efectos fatales si es que no se toman las debidas precauciones. De ello es consciente Óscar Paz, coordinador general del Programa Nacional de Cambios Climáticos (PNCC), la entidad responsable de plantear estrategias de mitigación de Gases de Efecto Invernadero (GEI) e impulsar planes de acción para la ´adaptación´ a los impactos del cambio climático.
¿Por qué utilizar la palabra adaptación?
Porque adaptarse significa generar acciones para reducir el impacto del cambio climático. Hay dos tipos de adaptación: la autónoma, en la que los sistemas se adaptan de manera natural, lo que exige costos muy altos, y la planificada.
En un ejemplo, ¿qué significa adaptación planificada?
Un ejemplo es la construcción de represas en regiones en las que los glaciares sufren procesos de retracción o deshiele, como es el es caso del Tuni Condoriri. No olvidemos que el agua de un glaciar puede servir para el suministro de agua, riego y generación de energía. Tenemos que aprender a adaptarnos a estos cambios.
¿Quiere decir que nos tenemos que adaptar a algo inevitable? Es como admitir que no nos queda otra opción...
Es que para los países en desarrollo, no nos queda otra opción que adaptarnos al cambio climático y sus consecuencias.
¿Incluso si a partir de este momento se dejara de emitir gases del efecto invernadero?
Incluso así. Lo que sucede es que estos gases se acumulan en la atmósfera, algunos por más de 100 años. Es por eso que debemos empezar a tomar medidas inmediatas. Por otro lado, el efecto invernadero siempre ha existido porque asegura condiciones aptas para la vida; otra cosa es que el hombre ha incrementado su efecto como consecuencia de su desarrollo industrial.
¿Cómo se mide este efecto?
En los últimos 15 años, la temperatura media del planeta se ha elevado en 0,8 grados centígrados. Si esto sigue así y pasamos los 1,5 ó 2 grados, las consecuencias serán fatales, en especial para países con economías frágiles.
¿En cuánto tiempo podríamos llegar a ese extremo?
Si no se toman medidas de prevención, de 10 a 20 años.
¿A qué se refiere con ´fatales´?
Hay estudios que muestran que los impactos serán muy fuertes, en especial sobre los recursos y los alimentos; habrá una mayor frecuencia de eventos extremos: inundaciones, sequías, tormentas, huracanes. Si los países en desarrollo no están preparados, los efectos podrían ser fatales.
10 años es muy poco tiempo...
Puede ser un poco más o un poco menos. La idea no es ser fatalista, sino sólo alertar para la toma de previsiones.
¿No es injusto generalizar y decir que el responsable es el hombre, cuando hay algunos países o industrias claramente identificadas?
Es cierto que se generaliza, pero nos referimos al gran desarrollo industrial. Lo peor es que no se tomen medidas para aminorar el problema. Las alertas científicas se lanzan desde los años 80, luego en 1992 comienza a trabajar la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y en 1997 se firma el Protocolo de Kyoto, que impone reducciones de emisión de gases a los países desarrollados. Sin embargo, este Protocolo entra en vigor recién en 2004 y con una meta muy pequeña.
Insuficiente...
Totalmente. Más aun si hay países que no lo han ratificado, como Estados Unidos, que es el que más gases de efecto invernadero emite. El Protocolo es pobre.
¿Por qué el cambio nos agarró en pañales?
Porque las negociaciones han sido muy lentas y no así el proceso del cambio climático. De todos modos, estamos a tiempo.
Pero 10 años es poco tiempo...
De lo que se trata es que todos estemos mejor preparados.