El futbolista de Cristo que grita goles y reza El brasileño tiene hábitos distintos a otras estrellas. No gusta de la noche. Lee y prefiere el arte y teatro.
Aficionado a la lectura, el arte, el cine y el teatro, asegura que sus compañeros le “miran a veces con un poco de perplejidad, como si fuera un poco raro”, todo porque Kaká evita las tentaciones, una de ellas fue llegar virgen al matrimonio.
El brasileño del Milán, Kaká, aún recuerda la noche de la final de la Liga de Campeones, en la que el Milán consiguió su séptima Copa de Europa, la primera de Kaká, que esa noche se fue a la cama “a las cinco de la madrugada”, algo no muy frecuente en la vida de este deportista de 25 años que, en lugar de gritar tras el triunfo, se puso a rezar, arrodillado, mientras enseñaba una camiseta en la que decía “pertenezco a Jesús”.
Y es que este futbolista atípico opta al Balón de Oro 2007 con sobrados fundamentos deportivos.
Kaká cuenta de cómo le ven sus compañeros, más propensos a las fiestas y los excesos: “A veces me doy cuenta de que me miran como si fuera un poco raro”.
Es que sus aficiones no son las más habituales entre los futbolistas: lee mucho y es un gran apasionado del cine, el arte y el teatro.
“No soy el único”, parece disculparse el brasileño de sonrisa amplia, “Costacurta, por ejemplo, es muy culto. Y Ambrosini va siempre con un libro en la mano”. Kaká cuenta que conoció a su mujer, Caroline, “en una fiesta en Sao Paulo. Mi padre y su madre (de Christian Dior Brasil) se conocían y nos presentaron. Nos intercambiamos los números de teléfono y la recogí”. Ese fue el día más lindo del as.