“Las Academias promueven y orienten las investigaciones individuales y colectivas... De modo que cualquier injerencia exterior es nula”. La Academia Boliviana de la Historia quiere expresar su protesta por la manera en que se ha actuado en contra de la Academia de Ciencias de Bolivia. El viernes pasado, la ACB recibió una carta del Ministerio de Educación, por la que se le pide desaloje el recinto de la institución y ceda la dirección de la misma a un ciudadano que no pertenece a la Academia de Ciencias.
La Academia Boliviana de la Historia cree que se trata de una equivocación de parte del Ministerio de Educación, pues su titular es una persona muy preparada y todos podemos cometer errores, que pueden enmendarse. Las Academias se han instituido libre y autónomamente, sin mediar poder estatal alguno, y así deben mantenerse. Sus fines no están en relación a los gobiernos del país, pues éstos cambian y se rigen por lineamientos políticos que nada tienen que ver con el espíritu de las Academias, que son el estudio y la investigación. Los académicos se reúnen para deliberar por el avance y el estudio de las ciencias. No tienen fines de lucro, es más, no cuentan siquiera con un mínimo financiamiento.
Las Academias promueven y orientan las investigaciones individuales y colectivas. Están para asesorar a los poderes del Estado y a instituciones estatales. Se relacionan con instituciones similares en el exterior e intercambian conocimientos y saberes.
Los miembros de las Academias no eligen ingresar a una Academia, son elegidos por méritos que trascienden en las esferas del saber y así lo reconocen sus miembros. Hay una serie de requisitos que se deben cumplir, lo que hace que sean aún más exigentes. La Presidencia o la Dirección de las mismas no se realiza por voluntad de una persona o de un grupo de personas con poder temporal, su designación es por votación de los Académicos de Número, que son relevados y nunca exceden en cantidad.
De modo que cualquier injerencia exterior es nula. Esto conocen por demás los ministros de Educación y de la Presidencia, por eso pensamos que se ha cometido un error y éste se puede enmendar.
*Laura Escobari de Querejazu es presidenta de la Academia
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