Entrevista a Brenda Soria Achá voleibolista de la asociación de La Paz
Su imagen impacta y sus respuestas rompen el corazón a cualquiera. Brenda Soria (28 años), jugadora del club Rompe Vientos y de la selección paceña de voleibol Mayores 1997, sufrió una lesión grave (fractura de los dos tobillos y luxación del codo) en un partido jugado en Primera de Honor en el coliseo de la Asociación de Voleibol de La Paz.
¿Cómo pasó esa lesión? Fue un 21 de agosto de este año, en el partido ante Inglés Católico. En el primer set salté para bloquear a una compañera rival y caí sobre los pies de ella; al retroceder me doblé los dos tobillos y con todo mi peso me lastimé el brazo izquierdo. Inmediatamente me llevaron a la Clínica del Sur y el diagnóstico fue fracturas múltiples por mala caída con todo el peso sobre mi tobillo izquierdo, que ahora tiene placas y tornillos.
¿Cómo asumió este mal momento de su carrera? Fue un golpe duro en mi carrera y en mi vida personal, porque me inhabilitó de toda actividad; pensé que para mí había acabado el deporte de mi vida, pero los médicos me dieron esperanzas; pese a eso, hasta ahora no puedo recuperarme del impacto. Durante dos meses estuve en cama y sin trabajar como secretaria en el Liceo La Paz, ni terminar mi tesis de Ingeniería de Sistemas en la Universidad Salesiana.
¿Cómo fue el proceso de rehabilitación? Hace dos semanas me sacaron el yeso del pie derecho, el menos afectado, y ya puedo pisar, pero sin apoyar completamente. Ahora estoy en silla de escritorio para movilizarme. Además, hago fisioterapia del tobillo y el brazo. El yeso del pie izquierdo me lo sacarán el 5 de noviembre.
¿Cuál fue el momento más duro en esta lesión? La actitud de mi hijo me afectó mucho, porque Javier tiene tres años y no se movía de mi lado. Pero ahora está más independiente y puede jugar; mientras que antes tenía que acompañarlo a hacer su actividad de niño.
¿Quiénes le colaboran en la recuperación? Mi familia; mi hermano José Luis me manejó todos los días, porque mi esposo Jhivor Benavides trabaja. El presidente de mi club, Freddy Cruz, me proporcionó unas vendas especiales de plástico y vino a verme. Además, mis compañeras de equipo venían todos los días al hospital, así como el entrenador Marco Aldayuz. A ellos se sumaron los directores técnicos de la Asociación, que dieron una carta de apoyo moral. El presidente de la Federación de Voleibol, Ezequiel Machicado, se comprometió en hacerme ver con expertos para volver a jugar. A todos ellos gracias.