Desde las piadosas hasta las grandes tienen consecuencias para el mentiroso y para los demás. Esconden realidades y lastiman.
Texto: Verónica Zapana Fotos: David Guzmán
¿Quién no mintió en algún momento de la vida?
La mentira, tal vez la primera, se dice cuando se es niño. Y es que a veces, los padres no explican a sus niños el porqué no es correcto mentir. En esas circunstancias es necesario dar las explicaciones, para que el pequeño crezca y se muestre tal como es.
La sicóloga Denisse Ampuero indica que desde la infancia se aprende que mentir es malo, pero en pocas ocasiones se explica por qué no se debe hacerlo, pues los adultos sólo narran el cuento de Pinocho, y éste muestra un reflejo de la sicología infantil. Sin embargo, no es más que la yuxtaposición de una sicología humana adosada al cuerpo de un niño.
“Si se entiende que la mentira es una forma de eludir la realidad y por tanto la responsabilidad de alguna cosa, de algunos actos, se puede saber que el esquivar una verdad con fantasías hace que las personas se desarrollen carentes de estrategias para enfrentar los problemas que la vida cotidiana tiene. Por tanto, la consecuencia de la mentira es no afrontar la vida de manera adecuada”, indica la especialista.
Ahondando en este tema, la sicología categorizó la mentira según las situaciones en las que se presenta, sin justificarlas, “porque cualquier mentira tiene consecuencias tanto en uno mismo como en el otro”.
Entonces, existe la mentira esporádica y espontánea, la evolutiva, la sintomática y la que se efectúa como conducta repetitiva. (Ver cuadro).
Según el sicólogo y terapeuta familiar Álvaro Molina, “el concepto de mentira se relaciona a una incontensión de la realidad, es decir que esa persona tiene un beneficio directo de ésta y la familia desconoce la verdad, por eso uno debería preguntarse, ¿cuál es el beneficio de mis mentiras?, ¿qué satisfacen mis mentiras? y ¿qué función cumple el mentiroso en la familia?”.
La sicóloga Ampuero contribuye al señalar que el humano miente para eludir responsabilidades, para sentirse mejor consigo mismo, para ser aceptado y amado por los demás, y miente hasta para impresionar.
“En esta sociedad, el concepto de mentira puede estar asociado a varias problemáticas actuales en el medio como la personalidad, infidelidad, malacrianza, problemas escolares, fraude, estafas, política, entre otros, y con ello disfrazar la realidad frente a un problema aparente”, informa Molina.
En el desarrollo de la educación de los hijos, los valores con los que usualmente se los cría están basados por ejemplo en la honestidad, humildad, amor, respeto, generosidad y otros (dependiendo de la familia en particular). Sin embargo, éstos solamente suelen ser modelos ideales, porque muchas veces son los padres quienes rompen esos principios de moralidad. Uno de los problemas frecuentes es que suelen hacerlo con el denominativo de “mentira piadosa”.
Decir la verdad, por dura que sea, es jugar limpio, es elegir el camino largo, pero el mejor. Es ser verdaderamente aceptados, con defectos y virtudes.
Mentirita y mentira piadosa
No importa de qué índole o “color” sea la mentira —afirma la sicóloga Denisse Ampuero. La llamada mentira piadosa, esa que es un acto voluntario, consciente y público, o la mentira común que generalmente se la hace para disfrazar la realidad frente a un problema aparente, “igual afectan de diferentes maneras a las personas que las dicen y a las personas que la escuchan o creen esas palabras”.
La mentira, cual sea, rompe las relaciones de confianza que con dificultad se restituyen; lastima a las personas, porque al descubrir la verdad se sienten engañadas. La mentira desvaloriza a la persona que miente, la desacredita y además la convierte en alguien poco fiable.
Actitudes del mentiroso
l Mito. Se dice que existen ciertas actitudes que delatan al mentiroso como no mirar a los ojos cuando habla. Sin embargo, como dice el dicho, la práctica hace al maestro, los “profesionales” igual pueden mirar de frente.
l Actuación. Para mentir y que no se note, el mentiroso hará lo mismo que un actor que representa a un personaje, pues tratará de que resulte creíble para su entorno: se esforzará tanto como si fuera esa persona inventada, así logrará que se confundan, pero también puede que olvide quién es.
l Escape. La persona que miente y desea cambiar debe ser paciente consigo misma, pero disciplinada. No debe negar sus fracasos o méritos.
l Consecuente. Para dejar de ser mentiroso debe dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos y su currículum, ya sea en el área profesional, cultural o de las relaciones que le interesen realmente.
l Pareja. Si la pareja del “mentiroso” se da cuenta que éste comienza a inventar o a distorsionar la realidad, debe decirle con suavidad pero con firmeza que sabe que le está mintiendo.
Tipos de mentira
l Esporádica y espontánea. Esta mentira es para tapar algo sin importancia, para evitar conflictos o para ayudar a alguien.
l La evolutiva. Esta mentira comienza en la etapa de la niñez y es reforzada por los padres del pequeño.
l Sintomática. Se da para obtener atención gracias a la creación de un falso personaje que da brillo a uno mismo.
l Como conducta repetitiva. Es mentir para eludir responsabilidades y puede suponer un trastorno sicológico.
La mentira patológica
La mentira patológica, mitomanía o pseudología fantástica — según la sicóloga Denisse Ampuero— es un trastorno sicológico consistente en mentir continuamente falseando la realidad y haciéndola más soportable”, éste necesita de un tratamiento sicológico basado en la autoestima, estrategias de afrontamiento y la restitución entre la persona y la realidad.
Ibis García cuenta que en su familia son tres hermanos, uno mayor de 41, ella de 38 y el menor de 30 (quien tiene problemas de obesidad). Ella dice que el menor es muy mentiroso, al extremo de haber engañado a su familia, haciéndoles creer que estuvo en la universidad y que ya terminó su carrera, “pero nosotros descubrimos que eso es falso. Además, él tiene una relación con una muchacha extraordinaria, quien me llamó hace poco para consultarme sobre algunas cosas que presentía eran mentira y evidentemente fue así. Al parecer, él rechaza la vida que tuvo e inventó otra como el estar fuera del país. Lo peor de todo es que mi hermano piensa formalizar su relación con ella, pero edificó su relación a base de mentiras. Ella, al saber la verdad, lo desenmascaró y él aceptó todo, pero para sustentar todas sus mentiras volvió a inventar otras. Creo que se está formando un círculo vicioso de mentiras y vive su vida con mentiras que él mismo se las va creyendo. Me preocupa mucho el destino de mi hermano”.
La especialista indica que para ayudar a una persona que miente constantemente es importante hacerla sentir amada, aunque sean falsas sus palabras. “Hay que aclararle que la aman por lo que es y no por los logros o acciones que él imagina. Sin embargo eso no es suficiente, pues se lo debe apoyar para que decida asistir a terapia sicológica”, añade Ampuero.
Por su parte, el sicólogo Álvaro Molina afirma que además en la terapia “se debe trabajar con la pareja, acerca de su relación, la familia de origen de cada uno de los miembros y las proyecciones de la pareja (matrimonio)”.
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