La secretaria de Estado sueca, Ulrica Schenstroem, dimitió ayer tras haber sido fotografiada por la prensa sensacionalista besando a un periodista en un bar, en un escándalo que, según los expertos, debilita al primer ministro Fredrik Reinfeldt.
Schenstroem, de 35 años, entregó su dimisión tras una semana de debate en los medios de comunicación sobre si era apropiado que pasase la noche en un bar junto a un reportero.
El debate se centró en un primer momento en el hecho de que besase al periodista, pero su dimisión después de que la prensa reveló que los dos bebieron vino por valor de 148 dólares.
Reinfeldt se negó en repetidas ocasiones a revelar si la secretaria de Estado estaba borracha y si estaba de servicio aquella noche.
La dimisión de Schenstroem representa un duro golpe para el primer ministro, que ya vio a tres miembros de su gabinete dimitir por escándalos o disputas.
Reinfeldt aparecía raras veces en público sin Schenstroem, a la que se considera artífice de la victoria de su gobierno en las elecciones del 2006. Estocolmo, AFP