Diplomáticos del Departamento norteamericano de Estado criticaron en una reunión las nuevas normas que obligarían a algunos de ellos a trabajar en Irak aún contra su voluntad bajo la amenaza de ser destituidos si no lo aceptan, informó ayer el diario The Washington Post.
Cientos de diplomáticos se reunieron en el principal auditorio del Departamento para escuchar la descripción de la nueva política por parte de Harry Thomas, el director de recursos humanos de la cancillería estadounidense. El servicio en Bagdad es "una potencial sentencia de muerte", dijo un hombre que se identificó como un veterano del servicio diplomático, señala el informe del Post.
Los funcionarios cuestionaron las dimensiones de la embajada, la más grande de Estados Unidos en el mundo, y se preguntaron cómo podían cumplir adecuadamente con su trabajo si estaban en la fortificada Zona Verde y sólo podían desplazarse fuera de ella bajo una fuerte custodia. Washington, AFP