Los hijos de los inmigrantes crecen sin amor ni control El bajo rendimiento escolar y la constante búsqueda de afecto con grupos de amigos son dos características en este grupo de niños y adolescentes. Los abuelos, tíos u otro pariente lejano no suplen la necesidad de papá y mamá.
Los hijos de los ciudadanos bolivianos que migran al exterior sufren las consecuencias de la falta de control, amor, compañía y guía. Estos sentimientos de abandono afectan su formación académica y personal.
Roxana Jiménez, directora de Defensa del Niño Internacional (DNI), aseguró que un estudio realizado en Santa Cruz estableció que los hijos de migrantes tienden a ingresar en las pandillas, en busca de compañía o para llamar la atención de las personas que cuidan de ellos.
“En Santa Cruz, el sumarse a pandillas tiene mucho que ver con el abandono del cual son objeto los adolescentes y niños cuyos padres migraron. En una investigación se identificó que se trata de niños y adolescentes sin control, sin un referente paternal que les permita señalarse límites, y por cierto tienen dinero, producto de las remesas, y disponen de esos recursos sin control. No hay valores que los guíen, ni una figura paternal que les sirva de referente”, señaló Jiménez.
María Soledad Álvarez, directora de la Defensoría de la Niñez de Cochabamba, manifestó que “muchos niños que no tienen protección y afecto de sus padres buscan en los grupos de amigos y pandillas un referente afectivo que vaya a canalizar (esa carencia), y algunas veces estas pandillas no cubren, sino más bien los motivan a otras actividades delincuenciales”.
Jiménez añadió que la crianza de los niños y adolescentes debe hacerse con límites y amor, pero en el caso de los hijos de migrantes que se quedan en el país de origen, “no hay referente afectivo y las personas con las que se quedan sólo se encargan de las necesidades de alimentación y vestimenta, pero no de las necesidades afectivas básicas”.
Alejandro Gutiérrez, docente en un establecimiento educativo de Cochabamba, relató que en el colegio en que él enseña hay 40 estudiantes en el nivel secundario, “de esos 40 alumnos por lo menos el 90 por ciento tiene a algún familiar en España, ya sea padre, madre o hermano, y el 40 por ciento de ese total tiene a los dos padres en el exterior”.
Por lo tanto, agregó, el nivel académico de los estudiantes es bajo, porque las personas con las que se quedan, que por lo general con abuelos, tíos u otros familiares o conocidos, no tienen autoridad sobre los adolescentes.
“El que no haya una figura paterna cerca de la muchacha o muchacho tiene repercusiones a nivel emocional y sicológico, esos dos tipos de reflejos causan problemas en la conducta y en el rendimiento académico escolar. Ningún estudiante puede rendir de manera óptima, incluso en el nivel universitario, si no tiene una figura familiar cercana, que además de controlarlo le dé amor suficiente”, comentó.
Marco Antonio Gira, director de la Defensoría de la Niñez de La Paz, afirmó que, efectivamente, los hijos de migrantes tienen problemas emocionales y sicológicos, por la ausencia de uno o ambos progenitores.
Pilar Ludueña, sicóloga de la Defensoría de la Niñez de Santa Cruz, explicó que a causa de la migración de los padres, “los niños crecen sin protección y sin orientación, y sobre los padres se genera la imagen de proveedores económicos”. Añadió que, por lo general, “esos chicos tienen problemas de comportamiento, que molestan a las personas que se quedan a su cargo”.
EFECTOS NEGATIVOS
Emocionales y sicológicas • La falta de una guía y referente paternal hace que los niños tiendan a ser rebeldes. Se dan casos de algunos que ingresan a grupos de amigos o pandillas en busca de compañía.
En lo académico • Según un docente, por lo general los hijos de migrantes no tienen un rendimiento óptimo en los estudios porque no tienen quién los guíe y controle a diario.