Cuando hablamos de la colonialidad de la mente nos referimos a la imposición de una concepción del mundo, es decir creencias, subjetividades, sentido y significados ajenos a las concepciones del mundo propio de una determinada población, y se las hacen aparecer a dichas creencias como las mejores y únicas; sin embargo, las creencias ajenas también pueden ser asumidas voluntariamente por el sujeto dominado, a eso en sociología se denomina alienación cultural. Por lo tanto, en el proceso de construcción cultural hay siempre esa doble relación: imposición y anuencia, o sea la complicidad del dominado para que funcione la dominación cultural.
Aunque la complicidad es producto de un largo trabajo y ejercicio de la violencia simbólica, ése es el caso de los países de América Latina, en donde las sociedades indígenas han sido obligadas a aprender y practicar la concepción del mundo de los conquistadores y el mejor éxito que han tenido sin duda es a través de la educación, por eso que en el campo cultural la educación jugó un rol importante en el moldeamiento cerebral, debido a que por generaciones se transmitió un imaginario negativo hacia las sociedades indígenas y un positivo hacia lo extranjero, a lo europeo y recientemente a lo americano, como culturas superiores, por eso es que hoy van admirando lo que pasa más allá de las fronteras que lo que pasa en su propio lugar.
Precisamente esta contradicción de lo propio y de lo ajeno se escenifica en la fiesta de Todos los Santos y entre aquellos que festejan al estilo Halloween, donde se visten con capas de color negro, máscaras que llevan imagen de algún brujo o diablo y otros matizan pintándose la cara y caminan por las calles, también no faltan empresas que promocionan eventos denominados “noche de brujas”. Lo más interesante es cuando uno pregunta cuál es el sentido y significado de esa fiesta y no saben qué responder o lo único que dicen que es así en Estados Unidos; eso quiere decir que se actúa en función de la imitación, sin comprender sus contenidos, y a eso podemos denominar fetichismo de la cultura.
Por su lado, los inmigrantes que viven en las ciudades revitalizaron la fiesta para encontrarse con sus seres fallecidos, se junta toda la familia nuclear y extendida, poniendo una mesa denominada en varios lugares tombo que consiste en un armado de panes, comida, bebida y velas, es decir, ponen todo lo que le gustaba en vida al muerto. Es un momento donde todos comparten comida, bebida y rezos para que se reciba el alma, pero el significado más trascendental a parte de revitalizar la vida colectiva es la socialización a las generaciones nuevas sobre su origen familiar y consanguíneo, ya que no sólo recuerdan al recién fallecido, sino a hombres y mujeres que fallecieron inclusive hace muchos siglos; “dicen que él era tatarabuelo o abuelo de tal o cual”, de esa manera inconscientemente uno niño o joven sabe exactamente de su origen familiar y social.
Como vemos son concepciones del mundo totalmente contradictorias que no se complementan como ocurre en los otros campos de la cultura, tal es el caso del matrimonio donde se mezcla lo propio y lo ajeno, creando de esta manera una particular práctica cultural fusionada que en muchos casos aparece como lo tradicional y es cierto que la cultura es totalmente dinámica y que se recrea en cada momento histórico.
*Félix Patzi es sociólogo, fue ministro de Educación (2006 - 2007).
Confrontación y concertación
Según un informe elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) e IDEA Internacional, el apoyo de los bolivianos a la democracia ha mejorado sustancialmente en el 2006 y el 2007, respecto al período 2000 y 2005.
Exilio en democracia
El profesor Oded Stark de las Universidades de Bonn y Viena, en su Nueva Economía de la Migración Laboral, propuso que el diferencial de ingresos entre las naciones no era lo único que impulsaba la migración hacia los países desarrollados.