Luis Revilla es presidente del Comité de Emergencia de La Paz. La autoridad advierte que el país no permitirá el cierre de la Asamblea.
El presidente del Comité de Emergencia de La Paz, Luis Revilla, evalúa el impacto de la demanda chuquisaqueña de capitalidad plena en el proceso constituyente y en el futuro de la nación. Pese a que ambas regiones no lograron un acuerdo al respecto, Revilla sostiene que el país no permitirá el cierre del foro deliberante.
¿Qué ganó La Paz con esto? Ha ganado y va a ganar el país. Desde un principio el Comité de Emergencia planteó que esta era una discusión inoportuna, impertinente. No estamos en condiciones, en el país ni en la Asamblea, dada la polarización política y regional, de discutir este tema con la debida y adecuada responsabilidad, porque al final se iban a juntar —como finalmente sucedió— intereses político partidarios. ¡Qué casualidad!, el Gobierno y el MAS se ponen en una posición, y los opositores al Gobierno se ponen, exactamente, en la posición contraria.
¿En esa lógica, no se sienten utilizados por el MAS? Lo que hay es una realidad, no es una utilización. El MAS tiene su base política más fuerte en La Paz y en El Alto, y así como los opositores buscan quebrar esa base política, el MAS sabe que tiene a su base en La Paz y en El Alto. Es una realidad, no es problema de teorizar o de sentirnos utilizados, sabiendo además que hemos tenido muchos momentos de desencuentro con el MAS.
¿Por qué no se dejó que el tema sea tratado en la Asamblea? Porque no existe la posibilidad de que al interior de la Asamblea, de acuerdo al procedimiento, haya acuerdo; entonces se va a referéndum. ¿Y cuál es el problema de ir a un referéndum? Con una campaña articulada en contra de La Paz, bajo el eslogan del centralismo, con una campaña políticamente articulada en contra del MAS, para afectar su base social en occidente, hubiéramos tenido una campaña muy polarizada, entre varios departamentos y eso nos lleva a la posibilidad de que La Paz pierda el referéndum. Si La Paz pierde, no va a aceptar el resultado de esa consulta. No hacerlo significa no acatar la nueva Constitución y eso puede llevarnos a un momento de ruptura de la unidad nacional. El mismo razonamiento podemos verlo desde el otro lado.
Con las resoluciones del cabildo, ¿no pusieron candados a un posible diálogo que permita hallar una solución? Sí. En el caso de La Paz lo que está en juego es algo demasiado grande, es la unidad del país. No es una broma lo que estoy diciendo, tratar el tema dentro de la Asamblea, no llegar a acuerdos, llevar este tema a referéndum, no aceptar esa consulta, estamos al borde de la confrontación y de la división del país.
¿Qué futuro le espera a la Asamblea Constituyente? La Asamblea Constituyente va a funcionar, puede temer un mal momento, puede ser el momento más difícil, puede suspenderse por más tiempo. Y (va a funcionar), no porque lo digamos nosotros, sino porque el conjunto del país ha depositado sus esperanzas en la Asamblea. Pocos deben ser los sectores organizados del país que no tienen su artículo en la nueva Constitución. Todos han cifrado sus esperanzas en ella. Llegado el momento, el país no puede olvidarse de sus esperanzas, la Constituyente tiene que continuar. Aunque sea momentáneamente —porque sus líderes persistan en el bloqueo, en el acoso a los asambleístas— se tiene que trasladar a otro departamento. Pero no puede ser que un capricho de algunas instituciones, que de pronto se articulan hasta políticamente, nos dejen a todos los bolivianos sin una nueva Constitución. La gente no va a permitir el cierre de la Asamblea Constituyente.