Cuarenta y cinco inmigrantes clandestinos murieron de sed, hambre y frío frente a las costas africanas cuando intentaban llegar a las Islas Canarias españolas, uno de los peores dramas migratorios de los últimos años.
En su mayoría senegaleses, perecieron "de frío, sed o hambre y fueron arrojados por la borda" después de que la embarcación en la que viajaban sufriese una avería de motor hace una semana, afirmó una fuente de seguridad mauritana que ha pedido mantenerse en el anonimato.
La patera había zarpado el 16 de octubre desde Ziguinchor, en el sur de Senegal, con rumbo al archipiélago de las Canarias, pero, tras la avería, se encalló cerca de Laguerra, a la altura de la frontera entre Mauritania y el Sahara Occidental. Nuakchott, AFP