El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, puso todo su empeño ayer en resistir a las presiones internacionales que exigen el fin del estado de excepción decretado el sábado y la organización de las elecciones programadas para enero. Islamabad endureció su posición al rechazar de un plumazo las críticas de casi todos los países occidentales, insistiendo una vez más en su soberanía nacional frente a la amenaza del terrorismo islamista.
Al mismo tiempo, ha suavizado su discurso con promesas de celebrar las elecciones en una fecha "lo más cercana posible" a la inicialmente prevista.
Estados Unidos alzó la voz y amenazó con revisar sus relaciones con Pakistán, aliado estratégico en su "guerra contra el terrorismo". Islamabad, AFP