“Este no es un nombramiento sólo para mí. Es un reconocimiento para todos los paisanos, para la gente trabajadora de Bolivia”, afirmó el albañil Casimiro Sejas López, el primer boliviano en ser declarado patrimonio viviente de la ciudad de Buenos Aires.
La razón detrás del reconocimiento son los más de 30 años de trabajo que Sejas López dedicó a la restauración de los edificios históricos de esa capital.
“Siempre fui bueno con las manos. Y todo lo que yesería me llamaba la atención, sobre todo aquellas construcciones históricas. Comencé a trabajar como si fueran otra obra más, pero con el tiempo, me fui especializando”, recuerda el maestro yesero.
Para Sejas López su trabajo llegó a significar más que una forma de mantenerse. “Decidí que mi labor era la manera de preservar los grandes tesoros que forman el espíritu de Buenos Aires”, explicó Sejas a La Razón.
Entre los trabajos más importantes que realizó fue la revitalización del museo Casa de Gardel, el Museo de la Ciudad y, desde hace dos años, está envuelto en el proyecto de restauración de la casa Fernández Blanco, que terminará el próximo mes.
Otra de las actividades importantes de Sejas es la enseñanza. “Me gusta transmitir mis conocimientos”, comentó. “Uno de mis sueños es crear en Bolivia una escuela especializada”, agregó.
Desde el año 2000, el maestro yesero enseña en la Escuela Taller del Casco Histórico dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Tiene 200 alumnos actualmente y 500 en espera.
Pese a trabajar en su rubro desde hace 50 años, Casimiro Sejas López aún no piensa retirarse, asegurando que “todavía tengo muchas fuerzas y ganas”.
CASIMIRO SEJAS
Perfil • Casimiro Sejas López nació en Villa Germán Busch, departamento de Cochabamba, en 1941. Aprendió el oficio de albañil a sus 14 años. A los 17 emigró a Buenos Aires.
Logros • Sejas López trabaja en la restauración de edificios hace 30 años. Trabajó en la restauración de la Casa de Gardel. Da clases en la Escuela Taller del Casco Histórico.