Los ciclistas bajan de los 4.700 metros sobre el nivel del mar a los 2.700 de Sorata. 50 deportistas parten en un solo grupo.
Texto: Jorge Quispe Fotos: Tomas Ahlberg y Eilone Paz
Sorata ha sido cubierta por una avalancha. Desde los 4.700 metros sobre el nivel del mar, una marea sobre dos ruedas acaba de bajar a más de 100 kilómetros por hora hasta los 2.700 metros, donde está ubicada la localidad. Esto emociona a toda la población, que festeja a los temerarios ciclistas en la meta con un delicioso apthapi.
Es la Jach’a Avalancha, la prueba de bicimontaña más alta de Sudamérica, cuya especialidad tuvo sus orígenes en Perú, Italia y Francia, y que por cuarto año consecutivo convoca a los amantes de la velocidad y la adrenalina a este valle a 130 kilómetros de La Paz.
“Es la más grande, por eso se llama, \'Jach’a\' en aymara, porque en Cusco, Perú se desciende desde los 4.200 y nosotros subimos 500 metros más”, explica Sergio Montalvo, uno de los organizadores de la cita que pretende ser internacional a partir del 2008.
De hecho, deportistas estadounidenses y neozelandeses ya participan en el evento desde el año 2004, cuando se hizo la primera versión.
Sorata, una de las zonas turísticas más visitadas del departamento, busca su crecimiento con la celebración de un evento que servirá de imán para los visitantes.
50 ciclistas en la grilla
En el cerro de Chuchu, una bandera a cuadros flamea y junto a ella, 50 bicimontañeros esperan la orden de partida. El frío y la neblina dan un panorama gélido, pero no importa. El pulso sube a cada segundo. Los fotógrafos Tomas Ahlberg, de Noruega, y Eilone Paz, de Israel, tienen listas sus cámaras digitales.
La pendiente convoca a todos. “Tres, dos, uno. ¡Sorataaa…!”, grita el comisario y la carrera arranca. Aproximadamente 45 grados de pendiente son el reto. Un día antes, durante el reconocimiento del terreno, el campeón nacional Yanick Wende no pudo evitar una caída que le ha costado múltiples fracturas en la mano izquierda. El percance lo dejó fuera de la cita y de esta actividad por tres meses.
“Es el accidente más fuerte que tuve”, comenta Wende, que a principios de año ha representado a Bolivia en una prueba en Canadá. En Bolivia, y durante las jornadas de descenso que convoca la Federación de Bicimontaña, los pilotos parten de manera alternada, pero jamás todos en grupo.
“Es quizás uno de los más difíciles en todo el país, por eso es que vienen desde Chuquisaca y Cochabamba para correr”, describe Montalvo, para quien el circuito sorateño es el más completo.
La idea de realizar una competencia de estas características empieza a germinar a partir de los recorridos que el estadounidense Travix Yossarian efectuó a principios de esta década en Sorata, a la que considera su segunda casa.
“El Illampu, toda la cordillera, la naturaleza y las sendas precolombinas hacen de este lugar incomparable. Por eso creamos una ruta para conocer su paisaje. Así nació la Jach’a Avalancha”, cuenta Yossarian, que dirige una agencia de turismo que alquila bicicletas en esa población a los visitantes que llegan del interior y fuera del país.
El 2004, figuraron 25 corredores en la nómina y ahora se cuenta con el doble en un circuito con dificultades para todos los gustos.
Sendas, descensos y saltos
Wende conoce como pocos los circuitos de bicimontaña en Sudamérica. “La Jach’a es la más exigente en cuanto a resistencia y potencia física”, expresa. Mientras, para Montalvo, “el nivel de manejo es muy competitivo, pero a la vez es uno de los más cansadores”.
Los pilotos deben recorrer 23 kilómetros cuesta abajo y cerca de media hora de todo el trayecto se hace a máxima velocidad. El ganador de la edición 2007, Yossarian, hizo un tiempo general de 45 minutos en todo el recorrido.
Tras la partida, el pelotón desciende en grupo por un sector donde el más mínimo descuido puede producir un choque múltiple, luego ingresa a una senda con saltos, ascensos y planicies, para atravesar el pueblo de Laripata en medio de sembradíos. Sin embargo, el clímax espera a 300 metros de la meta, donde está instalada una cuesta en forma de tobogán, que cierra la ruta con la llegada a la plaza central de Sorata.
La población entera se da cita en la meta. Las guirnaldas son para Juan Carlos Ibarra, primero, y Yossarian, segundo, pero el aplauso es para los 50 ciclistas. Las ambulancias del hospital Agramont tuvieron una tarea tranquila.
Un apthapi, en el que participan todos los comunarios, premia el esfuerzo de todos los deportistas y por la noche los grupos alteños de hip hop: Alto Lima Rima, Distinto y Sol Naciente cierran la cuarta versión del evento.
El 2008 será de doble partida
La avalancha crece como la espuma de la cerveza y por eso se espera que la siguiente temporada Sorata sea sede de la “Doble Jach’a Avalancha”. La intención de los organizadores es traer ahora a competidores de Chile y Perú y, si es posible, de Argentina.
“En Bolivia ya es todo un clásico, por eso es que queremos que sea internacional”, asegura Montalvo. Mientras Yossarian anuncia algunos cambios para hacer del circuito más difícil de lo que ya es.
En La Paz, la Asociación de Ciclismo está lista para inscribir esta prueba en el calendario nacional durante el congreso de la Federación Boliviana de Bicimontaña que se realiza en noviembre. Para el presidente de esta última, Alberto Rivera, “el beneficio puede ser doble porque, además de promocionar a Sorata, la cita permitiría tener un mayor roce internacional para nuestros deportistas”. La palabra la tendrán también las otras asociaciones del interior.
“Traer a un ciclista top de Estados Unidos sería muy costoso, por eso no lo hacemos, pero estamos seguros que más bolivianos vendrán”, anticipa Montalvo.
La lugareña Sonia Molina Pérez está segura de que la inclusión del evento a nivel nacional traerá más visitantes. Montalvo y Yossarian ya organizan la siguiente versión hasta el más mínimo detalle.
En el 2006 la cita de velocidad se hizo a fines de septiembre, el 2007 fue el sábado 6 y el domingo 7 de octubre. Aún no se definen las fechas para el 2008, pero algunos fotógrafos, como el noruego Tomas Ahlberg, preparan ya su cámara.
“Vine por primera vez a Sorata, pero el próximo año volveré, porque me parece que es el lugar más hermoso de Bolivia, y la competencia lo hace más atractivo aún”.
EQUIPO PARA COMPETIR
Los deportistas usan tres tipos de máquinas: Iron Horse y Santa Cruz, ambas de Estados Unidos, que cuestan entre 800 y 3.000 dólares, y la canadiense Kona, una de las mejores, que varía entre 1.000 y 4.000 dólares. Las bicimontañeras comerciales pueden servir para la práctica de los aficionados, mas no para las pruebas oficiales.
En las pruebas de descenso válidas por el ranking de la Asociación de Ciclismo de La Paz y la Federación Boliviana de Ciclismo, las llantas de competencia se gastan rápidamente. El campeón nacional Yanick Wende considera que para correr y ganar se deben llevar siempre un par extra. Dos de estos neumáticos cuestan 20 dólares en las tiendas.
Antes de correr, el ciclista debe asegurarse al detalle de que los frenos de las máquinas estén en perfecto estado, ya que aquello puede evitar un accidente en las pendientes. Esta parte de la bicicleta debe ser probada una y otra vez durante la etapa de reconocimiento de la ruta, que se desarrolla un día antes de la cita final en el circuito.