Varios factores explican la escalada de precios en el país, sobre todo en la canasta básica de alimentos. Sin embargo, empresarios y expertos en la materia coinciden en que la mayor cantidad de circulante en la economía y el impacto producido por el fenómeno climatológico de El Niño contribuyeron al alza de los productos y, por consiguiente, a la elevación en el costo de vida.
Gary Rodríguez, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), explica que el brote inflacionario se remonta a principios de año, cuando el fenómeno de El Niño “castigó duramente al sector agropecuario con lluvias, y más tarde con sequías (La Niña)”.
Debido a esta situación, indica, se contrajo la oferta alimenticia, provocando un desbalance con una demanda en expansión, fruto de la mayor cantidad de circulante en la economía.
Según Rodríguez, este exceso de dinero en la economía se da por “el ingreso de centenares de millones de dólares en remesas desde el exterior; el aumento del gasto fiscal; los dineros del narcotráfico y el contrabando; y, los bonos, cheques y otras dádivas que son repartidas con cierta regularidad” por el Gobierno.
“Las ingentes cantidades de remesas no se orientaron con políticas públicas hacia la inversión, y se orientaron en gran parte al consumo, en tanto que la inseguridad jurídica en contra del sector agropecuario, ante el cambio en las reglas de juego (tenencia de la tierra), confabuló en contra de la inversión pública”.
Por este motivo, afirma, existe un desbalance entre una menor oferta y una demanda incrementada de alimentos, “que lamentablemente no fue encarado ni a tiempo ni de la mejor forma”.
El director del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales de la Universidad Privada Boliviana (UPB), Ernesto Cupé, añade que el incremento del gasto del Gobierno y los mayores ingresos generados por la exportación del gas y minerales se han reflejado en mayor liquidez en la economía, con la consiguiente presión inflacionaria por el lado de la demanda.
Indica que dicha presión se ha visto incrementada por restricciones de oferta, particularmente en el rubro de alimentos, ocasionadas por el fenómeno climatológico de El Niño desde fines del año pasado. “Este efecto aún continúa y no sólo en la oferta de productos agrícolas, sino también en otros como la carne de res. Una prueba de ello es que precisamente este producto fue el de mayor incidencia inflacionaria en el mes de octubre”. Otro importante factor interno es el crecimiento insuficiente de la actividad económica, que fue del 3,15% durante el primer semestre, lo que se tradujo en insuficiente oferta.