ERNESTO CUPÉ es director del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales de la Universidad Privada Boliviana (UPB).
El Banco Central ha aplicado algunas medidas para frenar el brote inflacionario en el país. Una de ellas es, por ejemplo, la apreciación del boliviano. En su criterio, ¿cuáles son los pros y los contras de esta medida?
En lo que va del año, las monedas de Brasil, Chile y Perú se han apreciado respecto al boliviano; en particular, la moneda de Brasil se ha apreciado en aproximadamente 18%. Esta mayor apreciación relativa encarece las importaciones que realizamos de esos países y se refleja en inflación importada. Así, un aspecto positivo de la apreciación de la moneda nacional es que atenúa la inflación importada de países con mayor apreciación cambiaria. Otro factor positivo es que al mismo tiempo encarece los productos nacionales para dichos países, evitando en parte desplazamientos de mercado que se reflejen en desabastecimiento del mercado interno. Sin embargo, la apreciación cambiaria afecta negativamente a la competitividad de nuestras exportaciones; en particular, afecta directamente al sector exportador cuya estructura de costos está en gran proporción en bolivianos.
¿El Banco Central debe continuar con su política de apreciar aún más al boliviano?
Mientras se mantenga la tendencia mundial de depreciación del dólar, las economías más grandes de la región, como Brasil, seguirán apreciando su moneda y, considerando la importancia de mantener estable la economía, será difícil ignorar ese hecho y no apreciar nuestra moneda respecto al dólar para al menos aminorar la brecha generada en esta dinámica cambiaria y así atenuar en parte la inflación importada. A pesar de la leve apreciación del boliviano respecto al dólar durante el mes de octubre, el real brasileño se ha apreciado en torno al 5% respecto al boliviano en dicho mes. Sin embargo, debemos reconocer que se trata de un instrumento antiinflacionario necesariamente limitado por el efecto adverso sobre el sector exportador. Mientras persista el contexto cambiario externo, un reto para la política cambiaria es establecer el ritmo adecuado de apreciación, de modo que evite la especulación o incertidumbre.
La tasa de inflación se situará este año entre el 12 y 13%. ¿Qué políticas adicionales se deberían aplicar para contener la inflación?
En el corto plazo y dado el nivel inflacionario del presente año, es extremadamente importante que las políticas fiscal y monetaria se coordinen, incluyendo al sector privado, dando prioridad a la estabilidad de precios en la economía. En el mediano y largo plazo, la política económica deberá orientarse a incrementar la productividad y a reducir el grado de vulnerabilidad del sector agropecuario, por una parte, y a diversificar las exportaciones, por otra.
¿Una elevada tasa de inflación incide en el crecimiento de la economía o en los índices de pobreza? ¿Por qué?
En una economía dolarizada como la nuestra, la apreciación del boliviano respecto al dólar atenúa la inflación importada en el actual contexto cambiario regional; sin embargo, a pesar de la paulatina bolivianización de la economía, todavía es alta la sensibilidad de los agentes económicos respecto al dólar, que en muchos casos se refleja en actitudes especulativas como reacción de protección.
¿Cómo afecta la caída del dólar al incremento de la inflación en el país?
En una economía dolarizada como la nuestra, la apreciación del boliviano respecto al dólar atenúa la inflación importada en el actual contexto cambiario regional; sin embargo, a pesar de la paulatina bolivianización de la economía, todavía es alta la sensibilidad de los agentes económicos respecto al dólar que en muchos casos se refleja en actitudes especulativas como reacción de protección.
¿Qué papel juegan los productores y los intermediarios en la elevación de los productos de la canasta familiar?
La inflación encarece los costos de producción y los productores trasladan dichos incrementos hacia los consumidores; los intermediarios, a su vez, incrementan su margen de utilidad nominal porque perciben que sus gastos se incrementan. Al final, es siempre el consumidor de ingreso fijo el que principalmente asume los costos inflacionarios.