El crecimiento está atado a las inversiones, dicen organismos La Cainco de Santa Cruz realizó ayer su octavo foro anual. La coincidencia es que gobernantes y empresarios deben dar prioridad a la agenda de la productividad. La inflación preocupa al FMI.
FORO EMPRESARIAL • Los representantes del FMI, la CAF y el BID hablaron ayer sobre las perspectivas económicas del país.
El crecimiento de la economía boliviana está condicionado a la recuperación de las inversiones privadas, extranjeras o nacionales, y que se encuentran en su nivel más bajo desde 1998, coincidieron ayer expertos y autoridades de organismos financieros internacionales que expusieron en el octavo Foro Económico Cainco 2007, titulado ¿Cómo vamos?
“La recuperación de la inversión privada parece un factor crítico para anotar altas tasas de crecimiento” en Bolivia, afirmó Esteban Vesperoni, representante del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el país, ante un auditorio compuesto por empresarios, delegados de representaciones, analistas económicos, periodistas y otros. Y luego precisó que esa recuperación debería manifestar en el sector hidrocarburos, con el proyecto que involucra a Argentina, y en la minería, con San Cristóbal y el Mutún.
El encuentro anual de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) abordó la situación económica del país sin aludir a la crisis política que afecta al país ni a las amenazas de enfrentamiento que se lanzan como consecuencia de la encrucijada en la que se halla la Asamblea Constituyente. Eso sí, la inflación de la economía boliviana fue un tema transversal del encuentro. “Este es el momento importante para que se establezcan las reglas del juego para que haya una mayor inversión privada y que el Gobierno continúe con los esfuerzos típicos del sector público”, señaló, en una rueda de prensa, el presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Enrique García.
El mensaje llega en momentos en que el gobierno del presidente Evo Morales apuesta por el protagonismo del Estado en la economía y se enfrenta a los sectores empresariales a los que llama oligarquía.
Como el boliviano García, los expositores plantearon que la actual situación de bonanza —que también se manifiesta en el elevado índice de inflación— es insuficiente y poco sostenible frente a los enormes desafíos estructurales que tienen las autoridades de gobierno como los empresarios para Bolivia.
Luis Miguel Castilla, jefe de Políticas Públicas y Competitividad de la CAF, apuntó que mientras el PIB mundial crece a un promedio anual de 6,3 por ciento, Bolivia pudo lograr, recién el 2006, el crecimiento que su PIB llegó en 1978. Sin embargo, pese a que el crecimiento se recupera, los beneficios no llegan a los más pobres. “Favorece a los quintiles con más ingresos”, dijo Castilla.
Más preciso fue el representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Joel Branski, quien, con el respaldo de un cuadro con datos comparativos de 1952 al 2005, declaró que Bolivia es el único país que no crece en la región. “Su tasa de crecimiento promedio del PIB fue negativa”, dijo. Y advirtió que la economía nacional no puede estar atada al mercado doméstico, el de las materias primas, considerando que en el pasado la economía boliviana sufrió prolongados colapsos, como consecuencia de la caída en los precios de las materias primas.
Entonces, urge que Bolivia dé prioridad a una agenda económica cuya base sea la productividad y la competitividad, coincidieron.
El reto de Bolivia, entonces, es mayor inversión y productividad. “No se puede dar el lujo de dar la espalda a la economía global”, manifestó Luis Castilla, “más aún si tiene una distribución per cápita del PIB que supera apenas los 1.000 dólares”.
“La inversión privada es clave para el crecimiento de la economía, eso dice la evidencia internacional”, señaló por su parte Vesperoni, el representante del FMI. En cambio, Julio Cesar Velasco, economista principal del Banco Mundial, sostuvo que Bolivia necesita de un sector empresarial privado más dinámico, como de un gobierno que fortalezca sus instituciones. “El Gobierno tiene que generar un entorno para facilitar actividades, pero también un entorno para evitar los excesos del sector privado”.