La Iglesia pide desterrar actos de violencia La Conferencia Episcopal Boliviana clausuró ayer su asamblea anual con este mensaje que invoca a recuperar la racionalidad entre los bolivianos. Teme por el fracaso de la Asamblea y pide que los cambios no sean impuestos.
RUEDA DE PRENSA • El cardenal Julio Terrazas (izq.) y monseñor Juárez, ayer en la conferencia, en Cochabamba.
La Iglesia Católica llamó ayer a desterrar la violencia, una práctica que —según percibe por los hechos que se suscitan a diario— se ha convertido en algo normal.
El mensaje fue transmitido por la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) al término de la 85 Asamblea de Obispos que se desarrolló en Cochabamba desde el 8 de noviembre, en momentos en que la tensión se reaviva en torno a la Constituyente y cuando problemas como la falta de diesel y la inflación enfrentan al Gobierno, los sectores sociales y los empresarios.
“Es urgente recuperar el sentido de racionalidad en las relaciones entre bolivianos, desterrando el recurso a la violencia, que se ha convertido casi en una práctica normal, como se constata continuamente en el acontecer nacional”, se lee en un documento que lleva por título Hagamos de Bolivia una casa de hermanos para vivir y convivir con dignidad, leído ayer en la capital valluna.
El texto agrega que sólo con el diálogo constructivo y sincero se lograrán superar las diferencias y se alcanzarán las transformaciones urgentes requeridas en el país. “Esto vale de manera especial para la Asamblea Constituyente, a fin de que pueda cumplir con la grave responsabilidad de configurar estos cambios” en la nueva Carta Magna, agrega.
Asimismo, alerta que “esta gran oportunidad” —como califica al foro constituyente— “está empantanada y con grave riesgo de fracasar por radicalismos, intransigencias, intereses sectoriales y revanchismo de un lado y otro”, por lo que es preciso que se atenga al marco de la legalidad establecido.
El pronunciamiento, que fue leído en su integridad por monseñor Jesús Juárez, arzobispo de El Alto y secretario de la CEB, añade que la Iglesia Católica está convencida de la necesidad de cambios importantes y urgentes.
Sin embargo, dice, todo cambio puede ser ambiguo y no es garantía de progreso, crecimiento y bienestar por sí solo, por lo que es indispensable que se realice en el respeto de la dignidad de toda persona humana y de su identidad cultural y religiosa, que salvaguarde la libertad individual y colectiva.
Al hacer una nueva referencia al clima de violencia, el texto establece que “de ninguna manera se debe pretender, por principio, imponer el cambio u oponerse a él recurriendo al enfrentamiento, a la violencia, a las amenazas o a manipulaciones de grupos o sectores de la población”.
Concentrados en la casa de retiros Cardenal Clemente Maurer (ubicada a 7 km al noreste de Cercado, en la zona de Coña Coña), la CEB abordó también temas internos de la Iglesia.
Valentía en el caso Tapacarí
El cardenal Julio Terrazas expresó ayer que la Iglesia Católica asumió “con valentía” las denuncias en contra de un sacerdote que ultrajó a cerca de 30 niños del hogar Una brisa de Esperanza, ubicado en la localidad de Tapacarí (Cochabamba).
“Por supuesto que nos aflige a todos los bolivianos, de los que buscamos ser leales, pero este problema concreto fue asumido con mucha valentía y mucha clarividencia por el pastor de esta diócesis, y como esto está aquí en Cochabamba, confiamos en que se llegue a buscar una solución que devuelva la paz y tranquilidad a todos”, sostuvo.
El 7 de este mes, monseñor Tito Solari, arzobispo de Cochabamba, admitió que un sacerdote abusó sexualmente de cerca de 30 niños del hogar Una brisa de Esperanza, de Tapacarí.
Ayer, al término de la Asamblea anual de Obispos, Terrazas fue consultado sobre el caso y dijo que espera que, una vez resuelto el problema, “nos devuelva la suficiente humildad como para ayudarnos los unos a los otros y no volver a repetir estos hechos que causan dolor y sufrimiento”.
Espera políticas económicas
Ante el problema del desempleo y los efectos de la inflación, particularmente en los más pobres, la Iglesia Católica manifestó ayer su esperanza en que los recursos sean invertidos correctamente para mejorar la calidad de vida de la población.
Según el pronunciamiento de los obispos, transmitido ayer en Cochabamba, el clima de tensión que vive el país crea en los ciudadanos un sentimiento de inseguridad ante el futuro, lo cual se ve “agravado por los problemas económicos, como la falta de fuentes de trabajo y la subida del costo de vida, que perjudican de manera directa a los más pobres y marginados”.
Sin embargo, agrega el documento, “las perspectivas macroeconómicas muestran que se puede disponer de considerables recursos, que esperamos sean invertidos positivamente para mejorar la calidad de vida de los habitantes de nuestro país”.
A octubre de este año, la inflación llegó a 9,68 por ciento, casi tres veces más de lo provisto por el Gobierno, fruto del alza de los precios de los productos básicos de la canasta familiar.