La ex primera ministra Benazir Bhutto, que esta semana se convirtió en la principal líder de la oposición, reclamó ayer, por primera vez, la dimisión del polémico presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, quien la volvió a poner en arresto domiciliario por segunda vez en cinco días.
Bhutto aprovechó la jornada para multiplicar sus contactos telefónicos de cara a unificar la dividida oposición paquistaní y exhortar a la comunidad internacional a abandonar a Musharraf, quien se niega a levantar el estado de excepción que impuso hace diez días, pese a haber anunciado elecciones legislativas para antes del 9 de enero.
“Musharraf debe irse. Se acabó la época de la dictadura”, declaró Bhutto por teléfono a los medios.
La ex primera ministra hablaba desde la residencia de un responsable de su partido en Lahore (este), que fue rodeada por la Policía durante la madrugada.
Las autoridades entregaron a Bhutto una orden de arresto domiciliario de siete días para impedirle participar en una “larga marcha” en protesta contra el estado de excepción. Pakistán, AFP