Tras la jornada de protesta de los transportistas, el viceministro de Régimen Interior, Rubén Gamarra, dijo que el paro de los choferes sindicalizados fue un fracaso porque no logró “paralizar las principales ciudades del país”.
“Nosotros queremos manifestar como gobierno que el paro ha sido un fracaso. Las actividades industriales, comerciales, de servicios han sido completamente normales en todas las capitales del país”, indicó el funcionario.
A pesar de esta afirmación, Gamarra reconoció que el paro alcanzó al 70 por ciento, mismo que fue coordinado con las organizaciones cívicas y autoridades de las prefecturas que se oponen al proceso de cambio del gobierno de Evo Morales Ayma.
El funcionario también señaló que los choferes no lograron ninguno de sus objetivos, como la elevación en el precio de las tarifas o la renuncia del Superintendente de Transportes y de la presidenta de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
“La ciudadanía se ha dado cuenta de que todo este movimiento era para subir las tarifas en el transporte (...) Otro elemento que ellos pedían con su movimiento era la renuncia” de dos autoridades, sostuvo.
Afirmó que “el Gobierno quiere manifestar, con absoluta vehemencia, que ninguna de estas autoridades ni renunciarán y menos serán destituidas”.
De su parte, el secretario ejecutivo de la Confederación de Choferes de Bolivia, José Luis Cardozo, expresó que el paro fue acatado disciplinadamente por sus afiliados en todo el país.
El dirigente dijo que en La Paz y El Alto el cumplimiento se verificó en un 80 por ciento, lo cual —afirmó— es “un gran logro”.
Durante toda la jornada, los choferes sindicalizados intentaron bloquear las principales vías de acceso entre las ciudades de La Paz y El Alto. Empero, los efectivos policiales las mantuvieron expeditas, salvo en las zonas periurbanas. El transporte pesado también bloqueó algunos puntos fronterizos.