Este deporte permite descargar la tensión mediante un disparo.La seguridad está ante todo. En La Paz hay 50 practicantes y en Bolivia llegan a 100.
Texto: Jorge Quispe Fotos: Andrés Rojas
Emergencia. Jaime ingresa a la casa por un túnel. En cada una de las seis habitaciones está un terrorista armado. Uno de ellos tiene un rehén. Y dispone sólo de ocho segundos. Jaime toma entonces una pistola de nueve milímetros. Se escuchan los disparos y el olor a pólvora queda como único testigo. La arriesgada misión ha culminado con éxito, marcando en el cronómetro siete segundos con 70 centésimas.
Jaime Carrasco, un experimentado tirador de 33 años, aguarda los resultados de los otros deportistas. La situación imaginaria es representada al menos 10 veces por equipo en el polígono del Club Hípico Los Sargentos, de la ciudad de La Paz en los campeonatos departamentales de tiro práctico donde la precisión, la velocidad, la potencia y la seguridad son vitales.
“Mi trabajo es armar escenarios que no se repitan. Tratamos siempre de simular circunstancias reales, en algunas ocasiones inspiradas en películas”, sostiene Javier Armijo, que trabaja 12 años en el club donde instala los obstáculos en 14 campos de tiro.
Velocidad y destreza La actividad nace en la sede de gobierno hace 19 años a iniciativa del Grupo Internacional de Tiro Práctico (GITP), liderado por Miguel Reznicek y Wálter Karpovic.
“Me ayuda mentalmente, me fijo metas para cumplirlas y para conseguirlas tengo que practicar. Además, esto me permite tener una vida más sana”, refiere Karpovic, de 70 años, 19 de los cuales lleva como tirador práctico.
Si bien esta disciplina no figura como deporte olímpico, cada vez suma más seguidores en el mundo. Uno de los secretos es la movilidad, según el ex presidente de la Federación Boliviana de Tiro Práctico Ramiro Vega, para quien se trata de una actividad muscular completa. “Debes tener destreza para resolver las etapas y precisión para dar en el blanco. No es como el tiro deportivo, donde sólo das al blanco de manera estática”.
Los campos de tiro, donde se hacen los recorridos, son de 18 metros de ancho por 30 de largo.
El juego del “Presidente” Uno de los recorridos que más entusiasma es el de “Presidente”, una rutina que se ejecuta a nivel mundial entre todos los países que son afiliados a la Confederación Internacional de Tiro Práctico (IPSC, por sus siglas en inglés). En ella se debe disparar a tres blancos y sólo se permite una recarga, todo en menos de tres segundos con siete u ocho disparos. El 2003, el boliviano Reznicek se ubicó en el puesto 18 del mundo, siendo éste uno de los mejores peldaños conseguidos por un tirador nacional.
Reznicek es considerado un eximio tirador y estuvo además al frente de la Federación Boliviana de este deporte en sus inicios.
Otra de las rutinas que capta la atención de todos es la de “El bombero”, donde el tirador baja por un tubo, entra a la habitación y luego empieza a disparar a blancos que hacen de delincuentes, todo en menos de ocho segundos.
Los cuatro terroristas son representados por llantas, paredes y siluetas de cartón y metal. Ocho y hasta nueve casquillos de balas quedan en el piso y el juez determina luego el tiempo exacto.
En el polígono de Los Sargentos se pueden recrear diversas situaciones. El escenario deportivo posee un parabalas natural que consiste en muros de tierra y roca que detienen todo impacto de munición. El campo de tiro está enclavado sobre los 3.448 metros sobre el nivel del mar en medio de cerros en la zona de Següencoma y, según la IPSC, es uno de los más seguros de Sudamérica.
En los circuitos de tiro práctico el público está ubicado en una gradería de madera para cerca de 40 personas, donde todos deben usar tapaoídos y lentes para evitar que el metal de las balas pueda causar un daño a la vista. Esta es una de las razones por las que el deporte aún no es considerado olímpico. Los anuncios de cuidado y seguridad acompañan a cada metro a los aficionados en el escenario.
Un año de prueba, cursos de seguridad, prácticas donde sólo se utilizan armas descargadas y rutinas para ejercitar los movimientos, son parte de los requisitos que Carrasco pasó para ser admitido como tirador práctico. Su hermano Marcelo lo introdujo en este deporte y ahora Jaime compite a nivel departamental y nacional.
Antes de ello es necesario formar parte de uno de los tres clubes —Germán Busch, Caza y Pesca, y Los Sargentos— para que luego un comité de la asociación departamental verifique con un examen si se es apto para ingresar a la asociación de tiro práctico.
En casa, Jaime posee una pistola que se encuentra bajo llave. “Tengo un hijo que todavía es muy pequeño y claro, no puede manejar mis cosas. Nosotros le tenemos mucho respeto a las armas porque sabemos de lo que son capaces. Son balas reales, te matan”.
Carrasco utiliza un arma Para-Ordnance nueve milímetros de fabricación canadiense que cuesta cerca de 1.300 dólares y con la que compite en la categoría Producción, pero en la etapa de aprendizaje se utilizan armas calibre 22, que son las más pequeñas.
Como todo deporte, el tiro también exige renunciar a algunos gustos. Entre un viaje y un nuevo cinturón para tiro, Jaime prefiere el segundo para equiparse mejor.
Sin embargo, para portar armas se debe tener un permiso que otorga la División de Registro de la Policía Nacional. En esa repartición el aspirante debe someterse a un examen sicológico, no debe tener ningún antecedente delictivo, además debe demostrar con un certificado médico que está física y mentalmente apto.
Si se tienen los documentos en regla, el trámite dura cinco días, explica el mayor Adrián Coca.
Hasta noviembre, en aquella repartición, se dieron curso a entre 10 a 15 permisos. “Somos muy rígidos con todas las personas, no sólo con los que hacen tiro práctico y deportivo, con todos, porque se está dando un documento para portar armas”, enfatiza el oficial.
Para importar un armar se debe tener el permiso del Ministerio de Defensa. Si un tirador quiere comprar una pistola se contacta con representantes de firmas como BUL, CTI americana y Para-Ordnance en La Paz para luego hacer su pedido. En la sede de gobierno no hay locales que vendan estas armas y una de ellas puede tardar hasta dos años en llegar a destino.
Tras el ataque del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos es más cuidadoso en dar el permiso, además las armas siempre se envían por barco y no en avión.
Combate contra el estrés La práctica se inició en los años 50 en Estados Unidos, ante la necesidad de un entrenamiento adecuado para grupos de élite militares y policiales para lidiar con situaciones reales en las que un arma se usa en defensa propia o de otros.
“El tiro es una terapia como deporte. No hay rivales reales y se descarga toda la presión en un disparo. Se libera la angustia, se beneficia la concentración y se desarrollan además hábitos de prevención”, dice Sarmiento que no despega la mirada al blanco cuando compite en Los Sargentos.
El ex campeón bolivariano Gabriel García es más contundente. “Yo, por ejemplo, si no disparo un domingo el lunes siento que me falta algo. Es una actividad física que combate el estrés acumulado durante toda la semana”.
La familia García es particular porque todos sus miembros se dedican tanto al tiro práctico como deportivo. Gabriel, así como su hija Carina, son campeones de los Juegos Bolivarianos del 2005.
Hoy, cerca de medio centenar de apasionados por las pistolas y los blancos se dan cita cada mes en La Paz, mientras que en todo el país alcanzan al centenar y en las pruebas locales participan escuadras o equipos de al menos 10 personas, con dos oficiales.
“Bolivia ocupa actualmente el quinto puesto entre los 10 países de Sudamérica”, revela Ramiro Vega, ex presidente de la Federación Boliviana de Tiro Práctico (FBTP).
Tiempo de disparar Carrasco está listo. Lleva puestas sus gafas, el tapaoídos, el cinturón con la funda, la pistola y los cargadores. Luego se escucha una voz enérgica. “Jaime, ¿has comprendido el recorrido?”, suelta Ricardo Sarmiento, que hace de juez.
Jaime hizo antes un reconocimiento a la etapa o circuito, vio los obstáculos y los blancos, y asiente.
El deportista recibe la orden para quitar el seguro del arma. El oficial se pone al lado derecho con un timer o cronómetro que controla tanto el tiempo como la fuerza de la detonación del disparo.
“Tirador, ¿Estás listo?”, pregunta. La respuesta es inmediata.
Cuando se escucha la señal de inicio, Carrasco sale como una saeta en busca de los blancos. Tras ocho segundos de estruendosos disparos se vuelve a oír: “Tirador, si ya terminó, descargue y muestre el arma”. La orden es firme. El deportista saca el cargador y exhibe la pistola al comisario tras la rutina.
Jaime coloca el arma en su funda, el seguro está otra vez en su lugar. Se saca los audífonos, los lentes y espera los resultados.
“No hay edad para este deporte, seguro que de aquí a 20 años seguiré disparando, ya ven a Wálter (Karpovic), tiene 70 y es uno de los más competitivos”, concluye.
ARMAS
Pistola CTI 38 súper. Posee un compensador para que cuando salgan los gases no levanten el arma, además de una mira óptica y un gatillo alivianado. El arma compite en la categoría Open. Ricardo Sarmiento gastó en armar la pistola CTI americana 38 súper cerca de 3.000 dólares.
Protector oídos. Durante la prueba, todos deben utilizarlo. El público puede usar un protector auditivo.
Cargadores. Se ubican en el cinturón. Se deben utilizar al menos tres dentro de una competición oficial.
Municiones. Para competir se usan balas de tres tipos: Punta de cobre, de plomo y la negra o tefloneada.
Reglas
El deportista no puede moverse de una posición a otra con el dedo dentro del gatillo. Su campo de acción no debe pasar los 90 grados. Si se va a desplazar debe sacar el dedo del gatillo, eso brinda seguridad a que no se le pueda escapar un tiro. Si el oficial ve a un deportista corriendo con el dedo dentro de la pistola es descalificado. Si el arma cargada se le cae al tirador, el participante queda fuera del campeonato. Si se le cae el arma y no está cargada el oficial deberá verificar aquello para luego entregársela al dueño advirtiéndole que tenga más cuidado.
HITOS
En el Panamericano de tiro práctico de Brasil en el 2006, Andrés Meleán logró el puesto 12 del ranking general, pero fue campeón en la categoría Junior. Jorge Calle se ubicó en la posición 13 del grupo Mayores y su hermano Diego Calle en el 41, todos entre 300 competidores. “Un instructor argentino que estuvo en el país hace dos años dando clases nos dijo: “Denme un par de muchachos que en seis meses los volveré campeones mundiales”, recuerda Ricardo Sarmiento, de la comisión de tiro del Club Hípico Los Sargentos. Bolivia es quinto a nivel sudamericano.