Todos sabemos que el desorden reinante en el país desde el punto de vista institucional pasa por la visión de país, la justicia, el modelo económico, la capitalidad, las autonomías, y, en fin, por una serie de planteamientos complejos en los que ni el Gobierno ni la oposición se ponen de acuerdo para darles solución y que, peor, da la impresión de que en sus posiciones cada vez se alejan más. En medio de esta caótica situación se ha presentado un inconveniente que no es de menor cuantía: la propuesta de crear un mando único en las FFAA.
El comandante general del Ejército, general Freddy Bersatti, propuso a lo largo de un discurso, la creación de un mando único militar en reemplazo de las tres fuerzas (Ejército, Aérea, Naval), que se mantendrían como comandos funcionales. Esto produjo, de inmediato, una reacción adversa entre las tres fuerzas militares, en especial en la Fuerza Aérea y la Fuerza Naval que manifestaron, abiertamente, su malestar. Fue necesaria la intervención del ministro de Defensa, Walker San Miguel, para bajar la tensión e indicar que nadie debía intranquilizarse puesto que la propuesta del general Bersatti podría servir para un debate doctrinario o el posicionamiento de alguna idea sobre el particular.
Lo que ha preocupado a la población y, en especial, a los militares y a los políticos, es que una persona, sin la representación de ninguna institución, haya expresado abiertamente un criterio que se contrapone a la Constitución vigente y que, hasta lo que se sabe, tampoco se ha tomado en cuenta en los proyectos que trata la Asamblea Constituyente para la aprobación de la nueva Carta Magna.
Las Fuerzas Armadas deben dar ejemplo de orden y de disciplina y ser extremadamente cuidadosas cuando se refieran a temas de interés nacional. Los planteamientos sobre el destino de las FFAA no pueden ser personales ni públicos, sino que deben representar —cuando el hecho sea necesario exponer— a su conjunto en general.
Mal ambiente han creado las expresiones del comandante del Ejército en el seno de las FFAA y es de esperar una aclaración oficial sobre este planteamiento, que, efectivamente, no ha tenido eco pero que ha quedado latente de todas maneras.