Apelo a esta argentinísima expresión para sacar una bronca colectiva y pedir al técnico de la selección boliviana Erwin Platiní Sánchez que medite serenamente sobre el vergonzoso rol que está jugando al frente del equipo y el papelón que nos está haciendo asumir a los bolivianos.
El DT debe parar este bochorno antes de que sea tarde y perdamos soga y cabrito en las eliminatorias, además de quemar torpemente al propio Platiní, uno de los mejores jugadores bolivianos de la historia reciente.
Sánchez, en su condición de técnico, tiene que meditar, porque él y sólo él es el responsable de haber aceptado dirigir la Selección, sabiendo que no tenía la suficiente experiencia como para hacerse cargo del onceno de un país pobre, al que hay que ponerle no sólo voluntad, sino magia futbolística, visión estratégica (de guerra), emoción y algo más que mera pasión futbolera.
Cuando hace un año se habló de Platiní para la Selección, se puso como glorioso estandarte su paso por el fútbol portugués. Sobre todo sus méritos con el Boa Vista, pero no se escuchó a los periodistas deportivos que preguntaron: ¿Sánchez tiene algún pergamino extraordinario como técnico? ¿Ganó algún título como técnico dentro o fuera de Bolivia? ¿Está preparado o maduro para dirigir una selección mundialista? Los dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol, muy amigos de Platiní, desoyeron esos argumentos y se lanzaron a promocionarlo a pesar de los sólidos cuestionamientos sobre la inmadurez y falta de experiencia y experticia de Erwin para asumir como técnico.
Sánchez, como jugador, nos enorgulleció en grado superlativo en muchos momentos, pero nunca le conocimos como un hombre con cualidades de estratega de una selección que debe competir con los mejores equipos del mundo.
Las selecciones de Chile, Uruguay, Colombia y Ecuador están con técnicos que superan los 55 años y que corrieron fuerte en el fútbol internacional, dirigiendo grandes y afamados equipos. Ni qué decir del Coco Basile argentino que tiene cientos de partidos mirando y armando el desplazamiento de sus pupilos.
Nuestro Platiní tiene que comprender que una cosa es correr en la cancha y otra muy diferente hacer correr a 11 jugadores con base en una estrategia que articule esfuerzos, talento, disciplina y motivación.
Azkargorta ya rompió el mito de que Bolivia es un país de perdedores. Esa inflexión hoy está en reversa y nadie hace nada grandioso. La Selección tiene jugadores con excelentes cualidades, pero como en la química, si no existe alguien que combine esas fuerzas y los diferentes elementos adecuadamente, será imposible sacar un producto futbolísticamente explosivo.
Platiní por su propio bien y por el bien del país, debe dar un paso al costado antes de que la gente empiece a insultarlo o tome estadios para hacer correr su dolor y su bronca.
*Grover Cardozo es periodista.
Sucre a la hora de la violencia
Llegué a Tarabuco cuando ya era periodista. Debió ser el 92, poco antes del arribo a esas tierras de la reina de España.
La tarta magna
El año 2000, cuando ya era evidente que la economía del país se encontraba en recesión, el Ministro de Finanzas, y a coro con él, el gabinete en pleno, insistía en que sólo se trataba de una desaceleración de la misma
¿Más afín a Kirchner que a Chávez?
Nada más lejos de Kirchner que las actitudes tercermundistas de Evo, que parecen remedo insolvente de Chávez en pose de buscapleitos.
Punto de bifurcación
En la desembocada degradación del debate político en Bolivia, donde ya no cuentan los argumentos sino quien moviliza la manifestación más numerosa, los insultos y las amenazas han pasado a banalizarse a un punto en el que pocos se dan por aludidos.