En el escenario el artista entra en trance. Su despedida “Bocca Tango” mostró su maestría
Aun en la etapa final de su carrera, a un mes de su retiro de los escenarios (será el 22 /12 en el Obelisco de Buenos Aires), anoche Santa Cruz tuvo el privilegio de emocionarse con la maestría del bailarín Julio Bocca.
En el espectáculo “Bocca Tango” su cuerpo se desplazó con puntualidad total y una mezcla de la delicadeza del profesional y la fuerza arracada de su inagotable capacidad expresiva. Objetos tan simples como una mesa —al inicio— sillas y, al final, una escalera, sirven de soporte a una coreografía (de Ana María Stekelman) que él protagoniza, pero que tiene la solvencia de un elenco de bailarines que se reflejan en él, así como de músicos y tres cantantes que, como buenos argentinos, vibran el tango.
El público disfrutó las canciones de los tres intérpretes, reconoció y soñó con Balada para un loco (Piazzola/Ferrer) en la voz de Sandra Mihanovich. También le fue sorpresiva la intervención de parejas de varones y le deleitó el tango bailado con semidesnudos de Bocca y Cecilia Figaredo. Cuerpos perfectos, sincronización y sentimiento se conjugaron en una noche inolvidable. La coreógrafa Grisel Berlioz destacó que vive la música. El Nuevo Día