Tras una audiencia cautelar, la juez Cuarto de Instrucción Cautelar, Margot Pérez, determinó ayer la detención preventiva en el penal de San Pedro de Carlos Tórrez Molina y Jorge Quisberth Ramos, presuntos asesinos del universitario Ariel Marín, quien perdió la vida tras recibir una puñalada en la pierna izquierda la madrugada del jueves.
Ese día, amigos de la víctima aseguraron que mataron a Marín por venganza, pues el frente que él apoyaba en las elecciones para elegir al decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) salió victorioso.
Sin embargo, ayer fuentes policiales señalaron que los imputados no tienen relación con la Universidad y que la noche del crimen estaban en la calle en estado de ebriedad.
Asimismo, la juez Pérez relató que los detenidos estaban ebrios, que uno de ellos sacó el arma blanca, la clavó en la pierna del joven Marín y luego escapó. Durante la audiencia, Carlos Tórrez confesó el hecho delictivo, aseguró que lo hizo porque se encontraba en estado de ebriedad y no se daba cuenta de sus actos. “Les pido perdón”, dijo.
El otro detenido, Jorge Quisberth, contó que no tenían dinero y que vieron a Marín asomarse a una vendedora de hamburguesas y Tórrez le clavó el cuchillo. “Ahí estaban otros chicos más que me golpearon mucho y la Policía no los detuvo”, contó.
El abogado acusador, Cristian Martínez, acusó a los imputados de no haber ayudado al esclarecimiento del homicidio. Señaló que Tórrez ocultó su identidad, su edad, “aseguró que no tenía familia y que era de Cochabamba” y que trabajaba en una empresa de seguridad privada. Todos los datos eran incorrectos.
Los datos, la declaración y la confesión de los imputados fueron suficientes para que la juez decida su detención preventiva.