Varios islamistas suicidas mataron ayer a 35 personas al atacar un puesto de control frente a un acuartelamiento militar y un autobús que transportaba empleados de un organismo de espionaje, dijeron autoridades.
El ataque coincidió con el anuncio de que el ex primer ministro Nawaz Sharif, derrocado en 1999 por el general Pervez Musharraf, regresará hoy del exilio. Sharif, uno de los detractores más enconados de Musharraf, podría presentarse a los comicios parlamentarios de enero.
Los ataques suicidas ocurrieron mientras Pakistán continúa bajo el estado de emergencia decretado por Musharraf, criticado especialmente por EEUU.
Musharraf declaró el estado de emergencia el 3 de noviembre, justificándolo ante la creciente virulencia de los islamistas armados. Empero, sus detractores han señalado que sus acciones han sido más bien en contra de sus oponentes políticos.
Además, la Comisión Electoral de Pakistán ratificó oficialmente ayer la elección de Musharraf para un segundo mandato de cinco años como presidente. La medida, dada por descontada tras ser aprobada el viernes por los jueces de la Corte Suprema que seleccionó el mandatario, permitirá al presidente dimitir como jefe del ejército y gobernar como civil.
Empero, el deseo de Musharraf de tener unas elecciones parlamentarias justas y libres podría verse minada si los partidos de la oposición boicotean las urnas. Ayer, una coalición de partidos opositores anunció que boicoteará los comicios a no ser que sea derogado el estado de emergencia y sean liberados todos los presos políticos en cuatro días.
Los dos atentados ocurrieron en Rawalpindi, ciudad situada al sur de la capital, Islamabad, poco antes de las 8.00 cuando el público llegaba a sus puestos de trabajo. Islamabad, AFP