Alrededor de cinco policías de civil realizaron disparos de armas de fuego para evitar la fuga de los reos de la cárcel de San Roque, en la zona de Huayrapata, ayer, durante la refriega entre efectivos del orden e internos del recinto penitenciario.
La asesora de Régimen Penitenciario, Marisol Ovando, informó que ´el privado de libertad Omar García recibió dos disparos en la mano´, aunque luego escapó desangrándose.
´¡Va a haber fuego cruzado, a la pared, a la pared´, era la instrucción de esos policías a la gente que se encontraba en el lugar, la mayoría periodistas.
Los disparos hicieron retumbar las calles vacías de la capital de la República, ciudad acostumbrada hasta hace poco a un ambiente de tranquilidad.
El grupo de efectivos policiales vestidos de civil frenó por el lapso de más de una hora la fuga de los internos del centro penitenciario. Sin embargo, la figura cambió cuando otro grupo numeroso de policías pertenecientes al Comando Departamental arribó al lugar. Este grupo se sumó a los custodios del penal para luego replegarse hacia la ciudad de Potosí, hecho que permitió la fuga masiva de internos.
Respecto a esta fuga, el líder de Podemos, Jorge Quiroga, responsabilizó al Gobierno de los posibles hechos de vandalismo que se registren en Sucre. ´Parece casi adrede, de provocar a Sucre, de dejar que salgan libres presos y reos y replegar a la Policía en un momento tan crítico. Parecería un afán de destruir y dañar a Sucre´, subrayó Quiroga.
El comandante de la Policía, general Miguel Vásquez, deslindó responsabilidades sobre la fuga masiva de los internos. Atribuyó el hecho a las agresiones violentas que protagonizaron los pobladores y univer- sitarios chuquisaqueños contra los uniformados que se vieron obligados a replegarse.
El pánico se apodera de Sucre
La fuga de los reos de la cárcel de San Roque de Sucre provocó el pánico entre la población, que decidió regresar a sus respectivos domicilios.
De acuerdo a informes extraoficiales, 103 reos, algunos de ellos muy peligrosos, lograron salir del penal, mientras que unos treinta permanecen en el interior del recinto por su propia voluntad a fin de evitar el agravamiento de sus penas. Otros retornaron al recinto.
Los convictos dejaron la cárcel aprovechando que la totalidad de los efectivos policiales fueron retirados de la capital, por instrucciones del Comando General de la Policía.
Esta fuga fue el hecho más alarmante, que se produjo cerca del mediodía, cuando al menos un centenar de guardias que custodiaban la cárcel de San Roque abandonaron el recinto, hecho que dio lugar a la fuga masiva.
A raíz de esta huida de reos peligrosos y la ausencia del control policial, la población sucrense quedó desguarnecida. Las calles quedaron completamente vacías después del repliegue policial hacia la ciudad de Potosí.