La Constitución del presidente boliviano, Evo Morales, aprobada el sábado en un cuartel militar de Sucre sólo por sus fieles, nació herida de muerte, en medio de disturbios, y difícilmente superará su déficit de legitimidad, aseguran analistas, diplomáticos y varios medios de prensa.
El diario paceño La Razón destaca este domingo que los constituyentes del partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), “atropellaron el reglamento” de la Asamblea al saltarse varios pasos del procedimiento establecido.
Recluidos en un liceo militar, cercados por disturbios que causaron un muerto y más de cien heridos, algunos muy graves, los oficialistas aprobaron el nuevo texto sin leerlo, a mano alzada, en primera instancia (falta la ratificación artículo por artículo).
La nueva Carta Magna, con la que el izquierdista, nacionalista e indigenista Morales promete “refundar Bolivia”, tuvo el voto de 136 de los 255 asambleístas elegidos en julio del 2006, en comicios en los que el MAS logró el 50,7% de los votos y 137 escaños.
La oposición y los líderes de varias regiones rechazaron de inmediato la nueva Constitución y argumentaron que se ignoró a medio país y fue aprobada “bajo fusiles” y con “sangre en las calles”. El ex presidente conservador Jorge Tuto Quiroga (2001-2002) tildó de “vergonzosa teatralización” la sesión que protagonizaron los partidarios de Morales en la Constituyente.
Morales y sus colaboradores recibieron llamadas de gobiernos de países preocupados por la situación, revelaron a EFE fuentes diplomáticas que, por otra parte, dudan de que el nuevo texto constitucional salga adelante con medio país en contra y un déficit de legitimidad por la forma en que fue aprobado.
El presidente del Comité Cívico de la próspera región oriental de Santa Cruz, Branko Marinkovic, envió una carta al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; al de la OEA, José Miguel Insulza, y al nuncio apostólico de Bolivia, Ivo Scapolo, entre otros, para denunciar a Morales por uso de violencia represiva y atentado contra la democracia.
Se promueve “el tránsito hacia un Estado totalitario” con “uso de una violencia solamente vista en gobiernos (de) tiranos y fascistas”, dice la carta de Marinkovic, que también acusa al mandatario de “buscar la confrontación racial e ideológica”.
La Razón señala hoy en su editorial que “los líderes de ambos lados (...) parecían decididos a llevar su confrontación hasta los últimos extremos, lo que finalmente sucedió en una violenta jornada en Sucre”.
“El MAS impone con sangre su Constitución”, destaca El Deber, de Santa Cruz, y Los Tiempos, de Cochabamba, asegura en su editorial que la democracia boliviana “está de luto”.
El gobierno de Morales “lamentó” hoy la muerte de un joven abogado en los disturbios de Sucre y pidió una “investigación imparcial” para determinar responsabilidades. Según la agencia estatal ABI, portavoces oficiales insistieron en que “por ninguna razón se instruyó a la Policía el uso de armas de fuego letales”.
Sacha Llorenti, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, responsabilizó de la violencia en Sucre a la “ultraderecha”, según dijo, liderada por el ex presidente Quiroga.
Para ese funcionario, Quiroga “debe responder (a) una serie de interrogantes en torno a la violencia contra los constituyentes”.
El Presidente “está muy preocupado” por lo ocurrido, aseguró el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
El ex presidente Quiroga dijo en una entrevista con EFE que la democracia fue “acuartelada” y que la propuesta constitucional de Morales fue aprobada según “el mal ejemplo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez”.
FUTURO
Podemos • Según Quiroga, la aprobación ´en grande´ de la nueva Constitución no implica ´nada´, porque falta su ratificación en detalle y en revisión (además se debe ir a referéndum, según la ley vigente).
Unidad Nacional • El constituyente centrista Samuel Doria Medina opina que “ahora es fundamental evitar que continúe la confrontación” y suspender las reuniones de la Asamblea Constituyente.