Evo muestra su poder en La Paz Los pobladores de las laderas manifestaron su apoyo al Jefe de Estado. En la plaza Murillo, los dirigentes de los campesinos lanzaron amenazas contra el Senado y los medios de comunicación.
EVO Y SUS BASES • El Mandatario marchó desde El Alto y en la plaza Murillo dio un discurso.
La masiva marcha de campesinos e indígenas que partió el 19 de este mes de la población de Caracollo, con el propósito de acelerar la aprobación de la renta Dignidad y la redistribución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), y que arribó ayer por la tarde a la urbe paceña, se convirtió en el reflejo de la fuerza y el apoyo que tiene el presidente Evo Morales en el occidente.
La marcha de miles de indígenas creció en el camino, sobre todo en la ciudad de El Alto, con la adhesión de organizaciones sociales, vecinales y trabajadores mineros. En el recorrido, los estribillos de los marchistas estaban dirigidos contra el Senado, algunos medios de comunicación, el jefe de Podemos y dirigentes cívicos de Santa Cruz.
A las 5.30 horas, el presidente Evo Morales se unió a la marcha —a la altura de Ventilla, cerca a la ex tranca de Senkata— y encabezó el recorrido por siete horas hasta llegar a la plaza Murillo.
Allí, los dirigentes de los campesinos y de los trabajadores, en sus discursos, hicieron referencia a la actitud del Senado, de perjudicar las “leyes del cambio”, y manifestaron que se quedarán en la Plaza de Armas de La Paz los días que sean necesarios hasta que la Cámara de Senadores apruebe varias normas.
Durante la marcha, los campesinos, hombres y mujeres, manifestaron su apoyo al Presidente. También lo hicieron los vecinos de muchas zonas, que aplaudieron el paso del Mandatario. Las calles de El Alto y de La Paz se llenaron de banderas bolivianas y wiphalas. De las ventanas de algunas viviendas, Evo Morales fue saludado y felicitado. Algunos vecinos lo abrazaban y lo recibían con guirnaldas.
La marcha también recibió aplausos en diferentes lugares del recorrido. En algunos barrios que circundan el antiguo camino a la ciudad de El Alto, los vecinos le invitaron agua y frutas. Muchos marchistas fueron mojados con mangueras, para aliviar su cansancio y su fatiga provocada por el calor del mediodía.
A la llegada al centro paceño, se unieron a la movilización grupos de música autóctona y, al ingreso a la plaza Murillo, pobladores de los Yungas recibieron a Morales y a los marchistas con tambores y música afroboliviana.
Algunos campesinos, sobre todo mujeres, se indispusieron en la concentración y perdieron el aire, por lo que fueron trasladados en camillas a las ambulancias estacionadas en los alrededores de la plaza Murillo.
Los discursos empezaron en un escenario armado al lado del Palacio. Los dirigentes manifestaron sus posiciones, apoyando el texto de la Constituyente, las acciones del Presidente y repudiando las actitudes de los senadores, de la prensa de Sucre y las autoridades y cívicos de las regiones opositoras.
Al concluirse los discursos, los marchistas fueron invitados a los predios de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), donde les ofrecieron alojamiento.
Tras la desconcentración, un grupo de marchistas aprovechó para agredir a los medios de comunicación, insultando y golpeando a periodistas y destrozando cámaras de televisión.