Antenoche, el Presidente apareció en la televisión con un mensaje de panteonero, cuando en la valerosa Sucre todavía sonaban los tiros y los dinamitazos. Es que él había estado en la repartija de platita del Juancito Pinto. Su discurso fue, seguramente, uno de los más flojos de su Gobierno, tal vez porque se había dado cuenta de que su Constitución, aprobada a la mala, había costado sangre, heridos, deserciones, y rechazo de la gente.
Apesadumbrado, saliéndose del libreto, dijo que, en el fondo, los oligarcas no lo querían en la presidencia de Bolivia porque era indio. Con eso quiso ponerse de víctima, que, en momentos de zozobra, le da réditos. Siempre que S.E. está en apuros se flagela con eso de que lo rechazan los oligarcas por su origen y a veces consigue conmover.
Llamó, nuevamente, al diálogo, para sacar a flote su Constitución, cuando debemos reconocer que no existe país en el mundo que dialogue más y que se entienda menos. Y es que pareciera que unos y otros hablamos idiomas distintos. Así es en efecto. No nos entendemos. Los diálogos —salvo cuando participa la Iglesia— terminan a palos o enseñando el dedo cochino.
En esta reflexión de sepulturero, enterado de que había dos muertos y montones de heridos en Sucre, S.E. nos sorprendió agradeciendo a las FFAA y la Policía por el papel que habían cumplido en defensa de los constituyentes escondidos en el Liceo Militar. ¡Qué contradicción! Los militares y los policías son buenos cuando lo defienden a él, y unos demonios, que van a juicio, cuando defienden de las turbas al régimen de Sánchez de Lozada. Como si en ambas circunstancias militares y policías no hubieran estado cumpliendo órdenes para sostener el régimen legalmente constituido. García Linera llamó a lo de anteayer ´cumplir con la legalidad´. ¿Sólo el MAS es legal?
Pero el colmo ha sido la aprobación en grande de la Constitución, leyendo a las volandas el índice, cantando el himno con el puño izquierdo en alto y huyendo. Los asambleístas marxistas le prestaban más atención a los dinamitazos de afuera que a la Constitución tramposa. ¿Y ahora? Ahora parece que los asambleístas están en Potosí. ¿Y la aprobación en detalle? Dicen que se hará en Oruro. ¿Pero es que van a recorrer todo el país para que no los apedreen? Lo único que falta es que el Gobierno decida aprobar la Constitución por decreto y con eso la estafa sería absoluta.
¿Y el referéndum? ¿Quiénes van a ir al referéndum? Desde luego seis departamentos seguro que no. Salvo que el referéndum sea vinculante y se juegue la cabeza S.E. Si el mentor de todo esto está decidido a renunciar a la presidencia si el referéndum le dice NO a la Constitución, toda Bolivia va a votar. Claro que no con los carnet venezolanos. Sólo entonces tendría sentido el voto, para que de un tiro se tumbe a la Constitución y a S.E.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
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