La explosión de una mina de oro y plata en el sur de Ecuador, en la que murió una persona y varias resultaron heridas, ha reavivado la polémica sobre el proceso de concesiones y sobre la efectividad de la actual Ley de Minería, que las propias autoridades del sector califican como “nefasta”.
La cifra de heridos no está definida, pues los bomberos hablan de una treintena, los propietarios de la mina mencionan a 23, mientras el ministro de Minas y Petróleo en funciones, José Serrano, señala que hubo 19 heridos y que todos están a salvo.
Manuel Rojas, gerente de la empresa Suminur, propietaria de la mina, donde se produjo la explosión a las 18.00 del lunes, dijo a EFE que de las 23 personas heridas, 11 ya fueron dadas de alta.
Organismos de socorro ingresaron ayer en el campamento de la mina, indicó a EFE Rodrigo Durazno, jefe de bomberos del cantón Ponce Enríquez, en la provincia del Azuay, agregó que un guardia del lugar falleció, aunque esa versión no la corroboraron otras autoridades.
“El campamento está destruido: dormitorios, compresores, bodega, maquinarias, todo está destruido en un área de dos hectáreas”, señaló Durazno, y aseguró que la explosión se escuchó a unos 45 kilómetros de distancia.
La concesión de esa mina se entregó a una asociación que, a su vez, contrató a un operador “que como tal no tiene que cumplir previamente ningún requisito frente al Ministerio de Minas y Petróleo”. Quito, EFE