ARMANDO MORALES LUJÁN Corresponsal en Washington DC.
El “ex ministro de la muerte” Luis Arce Gómez es ineligible para cualquier beneficio de estadía en Estados Unidos y tampoco califica para un eventual asilo político, aseguró el experto en inmigración, el abogado Daniel Park.
“No califica para ningún beneficio porque Luis Arce Gómez persiguió y torturó en su país de origen y, además, fue extraditado a Estados Unidos por delitos de narcotráfico. Así que no tiene posibilidades de quedarse en este país”, afirmó este abogado que resolvió más de 5.000 casos de inmigración.
Sin embargo, los abogados de Arce Gómez, durante su entrevista con el juez de inmigración, podrían argumentar el “temor razonable”. Podrían señalar el miedo de Arce Gómez a ser torturado o asesinado en Bolivia. “Si los abogados de Arce Gómez demuestran que en Bolivia será torturado o asesinado, esto podría detener o demorar su expulsión”.
En criterio de Park, lo más que puede lograr Arce Gómez es retrasar su deportación, apelando a los recursos legales y técnicismos que permite la Ley de Inmigración en Estados Unidos.
Hasta el momento, el Gobierno de Estados Unidos no se pronunció sobre este caso. Los casos de narcotráfico, por los que fue condenado, le restan todas las posibilidades para que pida permanencia en este país, dijo Park.
Si los abogados de Arce Gómez apelan, se podría tardar entre dos a tres años hasta que el ex Ministro del Interior sea deportado a su país de origen.
Las personas en situación como la de Arce Gómez, después de salir de la cárcel de Coleman pasan a las cárceles federales de Inmigración. Pero como se trata de Arce Gómez, “seguramente que lo tienen en alguna dependencia para acelerar el tratamiento de su caso”, añadió.
Daniel Park cree que Arce Gómez tendrá dos o tres audiencias con el juez antes de ser deportado. Si después de esto todavía apelan los abogados de Arce Gómez, se demoraría la deportación entre dos a tres años.
Cuando se da la orden de deportación, las autoridades consiguen los documentos legales para ese proceso. Se consigue el salvoconducto proveído por el consulado más cercano, en este caso el de Miami, y se consigue el boleto para trasladarlo a su país.
Normalmente, el deportado es acompañado por un oficial de inmigración, quien lo lleva hasta el avión esposado. Si es de alta peligrosidad está esposado todo el viaje y el mismo oficial lo entrega a las autoridades de gobierno en el país donde es deportado.