Mediante una carta enviada por Ricardo Sarzuri Quispe, funcionario del Hospital Obrero de la Caja Nacional de Salud (CNS), el asegurado Darío Mamani Huarachi aclara que el pago de 30 bolivianos para dotar de gasolina a una ambulancia fue una decisión suya y que lo hizo directamente en la estación de servicio y no a través del funcionario.
Sin embargo, el 15 de octubre Mamani envió su “queja formal” y solicitó “en lo posible se me devuelva el dinero que tuve que gastar”. Esa nota, a cuyo texto tuvo acceso La Razón, está dirigida al director del Hospital Obrero, Yecid Andrade. Mamani adjuntó a la carta la fotocopia de la factura de la estación de servicio El Alto, número 272562.
Sarzuri asegura que fue cambiado de funciones sin una investigación previa y lamenta que esa decisión haya afectado no sólo su fuente de trabajo, sino su buen nombre. Sin embargo, no se refiere a la compra de gasolina y los motivos por los cuales trabajaba en esas condiciones.