El ex ministro de Defensa venezolano, Raúl Isaías Baduel, escribió ayer que la mala gestión económica del presidente Hugo Chávez, su sed de poder y su incapacidad para resolver los problemas sociales del país lo alejaron de él.
El ex aliado de Chávez, considerado ahora un “traidor” por el presidente venezolano, trazó ayer un pesimista retrato sobre la situación de Venezuela en un artículo de opinión en el diario The New York Times titulado “Por qué me alejé de Chávez”.
Baduel señaló que la reforma que se someterá a votación en Venezuela es “un intento de establecer un estado socialista”.
Pidió a sus compatriotas que voten “no” en el referéndum de mañana porque el que Chávez acumule más poder no permitirá que todos los venezolanos tengan una verdadera voz en la sociedad. Destacó que un estado socialista es contrario a las ideas de Simón Bolívar, el libertador latinoamericano, y a una visión cristiana de la sociedad al garantizar al estado un poder absoluto sobre las personas que gobierna.
Baduel afirmó que Chávez no ha solucionado en sus ocho años en el poder problemas como los de la inflación, la seguridad ciudadana, la ausencia de bienes básicos, la escasez de vivienda y las deficiencias en los sectores educativo y sanitario.
“La élite nunca entendió —y sigue sin entender— que necesitan incluir, en todos los sentidos, a los millones que se han mantenido alejados del proceso de toma de decisiones debido a su pobreza”, afirmó el ex ministro.
“Al mismo tiempo, el presidente Chávez llevó a los pobres a creer que finalmente están siendo incluidos en un modelo gubernamental que reducirá la pobreza y la desigualdad”, añadió.
Apuntó que el auge económico de los últimos años, impulsado por los altos precios petrolíferos, llevó a los partidos a conceder favores y subsidios y a enseñar a la gente más sobre sus derechos que sus obligaciones.
“Establecieron el mito de que Venezuela es un país rico y que el único deber del Gobierno es repartir la riqueza de forma igualitaria”. Y presagió que el neopopulismo de Chávez tocará fin cuando el país sufra lo que los economistas llaman un “impacto externo”, pues —arguye— la situación macroeconómica es vulnerable debido al “exorbitante” gasto público, los elevados aranceles sobre la importación y los “ridículamente” bajos precios del combustible a nivel interno.
“Cuando eso ocurra se acabará el populismo que practica el Gobierno y que intentó exportar”, afirmó. Washington, EFE