La modelo del famoso cuadro de Da Vinci, Mona Lisa, murió sola y enferma a los 63 años en un convento italiano, según un hallazgo documental.
Texto: Con datos de AP, EFE y www.monalisarevealed.com / Fotos: AFP y EFE
La mujer en la que se basó Leonardo da Vinci para pintar su famosa Mona Lisa, que se expone en el Museo del Louvre de París, Lisa Gherardini, murió el 15 de julio de 1542 a los 63 años en el convento de Santa Úrsula de Florencia.
Así lo asegura el profesor italiano Giuseppe Pallanti en su libro Mona Lisa Revealed. Su fuente es el certificado de fallecimiento de Lisa Gherardini, “la esposa de Francesco del Giocondo”, hallado, junto a otros documentos, en un archivo histórico de Florencia.
La historia se va develando. Según el hallazgo, Gherardini, nacida en mayo de 1479, fue la segunda esposa del comerciante de sedas Francesco del Giocondo, de ahí el apodo de la Gioconda.
La mujer, que provenía de la burguesía rural de Florencia, tuvo cinco hijos con Del Giocondo quien, por su actividad comercial, se relacionaba con el padre de Da Vinci (1452-1519), el notario Piero da Vinci. Lisa, incluso, habría habitado una casa frente a la de la familia de Leonardo en la calle florentina de Ghibellina, sostiene el profesor Pallanti. Antes de cumplir los 30 años, habría posado para el célebre retrato.
Según los documentos hallados, la mujer, viuda y enferma, pasó los últimos años de su vida en el convento de Santa Orsola, donde fue asistida por una monja de nombre Lucía. Murió a los 63 años.
“En ese convento instaló a su última hija, Marietta, quien luego decidió entrar en la orden religiosa. Allí la Gioconda, como estaba previsto en el testamento de su marido, que falleció cuatro años antes, pasó el resto de su vida”, declaró Giuseppe Pallanti al diario italiano La Repubblica.
Una mujer como todas “Tal vez Leonardo eligió a una mujer como muchas otras. Ella no pertenecía a la nobleza, ni era una princesa. Era una mujer de familia”, explicó el profesor italiano.
Para el experto, la mayor prueba de que Lisa Gherardini fue la modelo del célebre cuadro de Leonardo da Vinci es el testimonio de Giorgio Vasari, un artista del siglo XVI y biógrafo de Leonardo y otros artistas, quien escribió que Da Vinci pintó un retrato de la esposa de Del Giocondo.
Vasari también sostuvo que el retrato de Gherardini era notable por la hermosa manera en que fueron pintadas las pestañas y cejas de la mujer, algo que ahora está ausente de la obra de Da Vinci.
Debajo de esas dos cejas Mientras los especialistas aún debaten la identidad de la Mona Lisa, otros se ocupan de sus perdidas cejas y pestañas. Entre estos últimos se encuentra ahora un inventor francés que alega tener algunas nuevas respuestas.
El ingeniero parisino Pascal Cotte dice que pruebas ultradetalladas realizadas con escáner digital le permitieron cavar efectivamente a través de las capas de pintura para “ver” el pasado del retrato que Leonardo da Vinci.
El cuadro sí incluía originalmente cejas y pestañas, según Cotte, quien dice que sus escáners de 240 megapixels revelan rastros de la ceja izquierda, borrada hace años en esfuerzos de restauración.
“Con una sola foto uno profundiza en la construcción de la pintura y comprende que Leonardo era un genio”, declaró Cotte en octubre, en la presentación de sus hallazgos en Estados Unidos.
El ingeniero, de 49 años, dijo que cuando vio a la Mona Lisa por primera vez de niño, en la década de 1960, se pasó horas frente al cuadro en el Museo del Louvre. Más tarde usó sus conocimientos científicos de luz y óptica para crear una cámara que le permitiera examinar el objeto de su obsesión.
Usando sensores para detectar luz tanto del espectro visible como de los rangos infrarrojo y ultravioleta invisibles para el ojo humano, Cotte argumenta que pudo descubrir que Da Vinci cambió de parecer sobre la posición de dos dedos de la mano izquierda de la Mona Lisa; que la mujer sostiene un manto ya casi imperceptible y que su rostro iba a ser más ancho y su sonrisa más expresiva de lo que resultó en su cuadro final.
Tras el color original Debido al tiempo, el barniz y las últimas restauraciones, el cuadro de Da Vinci, detrás de un vidrio antibalas en su casa permanente del Louvre, parece saturado de verdes, amarillos y cafés. Estos no son sus colores originales, según Cotte.
Al trabajar con una imagen digital de 22 gigabytes y 13 filtros de color en lugar de los tres o cuatro hallados en las cámaras digitales corrientes, el inventor creó una reproducción de la Mona Lisa con los azules claros y los blancos brillantes que cree representan la versión original. “A la próxima generación, le garantizamos el verdadero color de esta pintura”, dijo.
Aunque algunos historiadores de arte han expresado escepticismo sobre estos hallazgos, Cotte espera que su técnica pueda usarse para futuras restauraciones, y no sólo de la Mona Lisa.