Venezuela, Ecuador y Bolivia viven procesos de cambio de sus constituciones políticas del Estado. Son procesos distintos en su implementación y tienen como rasgo común la necesidad de adecuar la arquitectura constitucional de los estados a las nuevas circunstancias políticas, económicas y sociales que viven.
El proceso más avanzado es el venezolano. El proyecto de Constitución en este país plantea la implementación de un socialismo basado en una mayor presencia del Estado, fortaleciendo la figura presidencial, a la que se añaden varias funciones complementarias de las que ahora tiene, incluyendo el aumento del mandato y la reelección indefinida. Al mismo tiempo, busca la constitución del poder popular, incorporando a la sociedad en tareas de colaboración con el gobierno central. El proceso venezolano está en una etapa final de definiciones.
El proceso boliviano avanza con muchas dificultades, dada la polarización surgida entre oficialismo y oposición, sin que se vislumbre un consenso entre las fuerzas políticas del país. De esta forma, es muy previsible que sea un referéndum nacional el que defina la aceptación o rechazo de la propuesta de Constitución Política del Estado elaborada por el Movimiento al Socialismo. Este proceso, al parecer, será desarrollado sin la participación de las fuerzas políticas de oposición, dadas las enormes distancias e intereses que están en juego.
Curiosamente, la oposición política boliviana ha dejado de ser una agrupación política o partidaria, para constituirse en una especie de conglomerado integrado por Poder Democrático y Social (Podemos), los comités cívicos, los prefectos departamentales de la “media luna” y corporaciones económicas regionales con un gran poder mediático.
El proceso ecuatoriano es el más reciente. Es previsible que este proceso no encuentre mayores obstáculos en adelante, dada la enorme mayoría obtenida por el Presidente de la República en la Asamblea Constituyente. Esto le permite encarar la tarea prácticamente sin oposición alguna.
A estos procesos se deben añadir una serie de procesos desarrollados en otros países, como ser en Perú y Colombia. Vale tener en cuenta esta dinámica latinoamericana que refleja la necesidad de un cambio en muchos de los ordenamientos jurídicos de los estados, ante un fracaso en el modelo político y económico para solucionar problemas estructurales. Al mismo tiempo, todos ellos siguen siendo una llamada de atención a los partidos políticos, agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas para que encaren decididamente su modernización, abriéndose a una amplia participación interna y adecuando su estructura para canalizar efectivamente las demandas sociales.
*René Cardozo es sacerdote jesuita y diplomado del Instituto de Estudios Políticos de París.
Una Constitución de tercer vector
Es verdad que hay dos posiciones ideológicas y políticas polarizadas en Bolivia: la capitalista colonial liberal especulativa, defendida por los comités cívicos conocidos como media luna, y la otra visión comunitaria descolonizante
In memoriam
Conocí la noticia el 25 de noviembre, justo antes de partir a Chile. Al impacto de esta infausta noticia se sumaron los trágicos sucesos en Sucre, llenándome de indignación porque los dos hechos estaban relacionados.