El sorteo de la Eurocopa 2008 este domingo en Lucerna determinó que Italia y Francia sigan cruzando sus caminos, esta vez en el grupo de la muerte del torneo, completado por Holanda y Rumanía, mientras que España tuvo más suerte y evitó medirse con los favoritos.
Cuando Jurgen Klinsmann, una de las personalidades invitadas a la ceremonia, sacó la bola de Italia, el gesto del seleccionador francés Raymond Domenech, en el patio de butacas, mostró su descontento. Más tarde, en la rueda de prensa, reconoció que su principal deseo antes del sorteo era no volver a ver a los azurri.
“No creo estar más feliz que los otros seleccionadores que están en él. No podemos alegrarnos de estar en un grupo así, pero ahora el sorteo terminó”, declaró el director técnico francés, Raymond Domenech.
El seleccionador galo abandonó la rueda de prensa enfadado por una pregunta de un periodista italiano, que quería saber su opinión sobre el nuevo reencuentro con Marco Materazzi, protagonista del incidente que provocó la expulsión del ídolo francés Zinedine Zidane en la final del Mundial 2006 en Berlín.
“Yo no hablo de eso, son los italianos los que lo hacen de manera continua”, apuntó.
Desde la final del Mundial, en la que los azurri se impusieron en los penales, ambos conjuntos se han enfrentado en dos ocasiones, con una victoria de Francia por 3-1 en París y un empate 0-0 en Milán. Lucerna, Suiza, AFP
Las reacciones
El italiano “No era fácil clasificarse para esta Eurocopa y ahora... tenía el presentimiento de que igual sería difícil”, reconoció el seleccionador italiano Roberto Donadoni.
El DT griego y el francés El francés Didier Deschamps y el griego Theodoros Zagorakis (capitán de los campeones europeos) fueron “las manos inocentes” que decidieron la suerte.